Es posible que Don Esopo (620 a C. / 564 a C.) −el que escribió sobre la cigarra y la hormiga− haya imaginado la siguiente fábula: "Sucedió en la Suprema Corte del bosque, el búho abrió la audiencia dando la palabra al halcón, que alegó: "Debemos poner coto al desastre que provocan los gorriones, esos pájaros comilones y atrevidos que se llevan todos nuestros granos y nos ensucian los vehículos estacionados". La paloma dijo: "Hermano, Dios ha hecho comida para todos los pájaros pero no se la lleva hasta el nido, de manera que los actos de los gorriones son válidos y comprensibles", a lo cual contestó el halcón: "Estoy de acuerdo doña paloma pero de todos modos, en aras del orden y la higiene, propongo el aniquilamiento total de esa especie gris y que sus restos sirvan de alimento a nuestros congéneres". Por último la paloma, dirigiéndose al estrado expresó: "Señor búho, propongo que perdonemos a mis colegas los halcones, por sus intenciones algo agresivas; apercibamos levemente a los gorriones que proceden sin pudor y mandemos al archivo esta causa para evitar polémicas". Finalmente, sin pasar a cuarto intermedio, el búho −al que llamaban Su Señoría− después de pedir silencio a las cotorras, dictaminó: "Considero que si los halcones se comen a los gorriones, después podrían comerse a las palomas y por qué no, también a los búhos, de manera que mi sentencia es pena de muerte para los halcones extremistas, prisión perpetua para las tibias palomas que no se juegan por nadie y exilio eterno −previo embargo de sus pertenencias− para los gorriones que osan comer para vivir sin tributar. Aquí, sólo los búhos tenemos el privilegio de no pagar impuestos, lo que explica sin lugar a dudas, que somos distintos, con derecho a ejercer hasta los cien años y además a ser elegidos para preservar el sistema de peligrosas desviaciones. Ordeno que no haya cautelares ni apelaciones y que los tordos organicen la feria ya". Luego de esto, los chimangos desalojaron rápidamente la sala instalada en la copa de un paraíso pero posteriormente, el tornado que ya conocemos, arrasó por completo con toda la flora y fauna del bosque. Se comenta que algunos cabecitas negras que quedaron vivos, terminaron presos bajo el nuevo orden instalado por caranchos y buitres, que como se sabe, son amantes de los árboles pelados y del disciplinado silencio que produce la ausencia de trinos insolentes". No se asusten ni piensen mal, es sólo una fábula.






























