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Murió Jorge Videla, brazo ejecutor y símbolo del terrorismo de Estado en Argentina

El fin de un dictador. Tenía 87 años. Fue hallado sin vida en su celda de la penitenciaría de Marcos Paz, donde cumplía una prisión perpétua y otra a 50 años de cárcel.

Sábado 18 de Mayo de 2013

El ex general Jorge Rafael Videla falleció ayer en la cárcel donde cumplía cadena perpetua por delitos de lesa humanidad. Tenía 87 años. El director del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel, confirmó el deceso del dictador, que gobernó Argentina desde el golpe de Estado de 24 de marzo de 1976 hasta 1981.

Videla fue hallado sin vida en su celda de la penitenciaría de Marcos Paz, informó el Servicio Penitenciario. "Se lo encontró en su celda sin pulso ni reacción pupilar, por lo que se le realizó un electrocardiograma, constatándose su óbito, siendo las 8.25 horas del día de la fecha", señaló un parte médico.

El ex presidente de facto cumplía dos condenas: una de prisión perpetua y otra a 50 años de cárcel en el penal situado unos 50 kilómetros al oeste de Buenos Aires. La pena a cadena perpetua la cumplía por el asesinato de 31 disidentes políticos. Un tribunal federal de la ciudad de Córdoba lo halló penalmente responsable de los delitos de imposición de tormentos, homicidio calificado y tormentos seguidos de muerte. Debió cumplir la pena en una cárcel común.

La segunda condena a 50 años lo responsabilizaba del robo de hijos de personas desaparecidas por los militares a su mando y que luego eran entregados a familias afines al régimen militar.

Al morir, estaba siendo juzgado en la Capital Federal por un tribunal federal junto a más de 20 imputados por violaciones a los derechos humanos cometidas en el marco del Plan Cóndor, como se denominó al acuerdo que sellaron en los años de 1970 las dictaduras sudamericanas para perseguir a opositores políticos en la región.

Descendencia golpista. Videla, descendiente de militares que combatieron en la guerra de la independencia contra España, nació el 2 de agosto de 1925 en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Su padre, el teniente coronel Rafael Videla, participó en un golpe de Estado contra el entonces presidente constitucional Hipólito Yrigoyen en 1930.

Siguiendo la tradición familiar, Videla ingresó al colegio militar, del cual salió con el grado de subteniente en 1944. Ascendió a general en 1971 y fue designado comandante en jefe del Ejército en 1976. Se casó con Alicia Raquel Hartridge en 1948; el matrimonio tuvo siete hijos.

Videla llegó al poder el 24 de marzo de 1976 al frente de un golpe militar que derrocó a María Estela Martínez de Perón. El país vivía una situación de extrema inestabilidad política, con un gobierno ineficiente presionado por la crisis económica y una ola interminable de secuestros y asesinatos, perpetrados tanto por guerrillas urbanas como por comandos de ultraderecha.

La aniquilación. El gobierno de Isabel Perón, cuyo mandato finalizaba ese mismo año, había encomendado a los militares la "aniquilación" de las guerrillas y lanzado el llamado Operativo Independencia, una ofensiva contra el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) en Tucumán.

El Proceso de Reorganización Nacional continuó esa ofensiva, pero, a la vez, disolvió el Parlamento, prohibió la actividad política e intervino los sindicatos. Los partidos de izquierda, legales durante el período constitucional, fueron declarados fuera de la ley.

Según diversos cálculos, entre 9.000 y 30.000 personas fueron secuestradas, y consideradas muertas con el correr de los años, por las fuerzas militares: son los llamados "desaparecidos", término que ha quedado incorporado al léxico político internacional.

"Los desaparecidos no están, no existen", dijo Videla en una conferencia de prensa en 1977.

Uno de los hitos del gobierno de Videla fue la Operación Cóndor, el pacto entre las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay para colaborar en la represión. Así estrechó vínculos con otros dictadores de fuste, como Augusto Pinochet, en Chile, y Alfredo Stroessner, en Paraguay.

En 1981 Videla pasó a retiro y entregó la presidencia al general Roberto Viola. Para entonces, el gobierno se debilitaba, acosado por una inflación persistente, el crecimiento explosivo de la deuda externa y la falta de crecimiento económico. La dictadura, dirigida por sucesivos jerarcas militares, se prolongó hasta 1983.

Tras el regreso de la democracia en 1983, Videla fue condenado junto a otros ex integrantes de las juntas militares, a prisión perpetua en un juicio histórico que se celebró en 1985. También fue destituido de su grado militar.

Videla cumplió únicamente cinco años de prisión. En 1990, el entonces presidente Carlos Menem lo indultó junto a otros jerarcas militares y guerrilleros que también cumplían condenas. En 1998 regresó brevemente a prisión, imputado por un juez por el robo de bebés hijos de desaparecidos, hasta que se le concedió el derecho al arresto domiciliario por su avanzada edad.

Durante la presidencia de Néstor Kirchner, la Corte declaró la nulidad de las leyes de punto final y obediencia debida, así como los indultos. En 2008 Videla perdió el beneficio del arresto domiciliario que había recibido y fue trasladado a la cárcel de Campo de Mayo.

Luego recibió la condena a cadena perpetua por la tortura y desaparición de los 31 disidentes en 2010 y, en 2012, la de 50 años por el hurto de los niños de desaparecidos.

Este último juicio fue considerado histórico porque reconoció que no se trató de un abuso aislado. Como hecho único entre todas las dictaduras latinoamericanas, la estrategia de represión ilegal en Argentina incluyó una política sistemática de sustracción de hijos de disidentes políticos que nacieron en cautiverio y fueron entregados a familias afines a la dictadura, que los adoptaron ilegalmente.

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