El paro cardiorrespiratorio repentino podría no ser siempre tan repentino: un nuevo estudio indica que muchas personas podrían ignorar indicios con el potencial de salvar la vida horas, días e incluso semanas antes de sufrirlos.

El paro cardiorrespiratorio repentino podría no ser siempre tan repentino: un nuevo estudio indica que muchas personas podrían ignorar indicios con el potencial de salvar la vida horas, días e incluso semanas antes de sufrirlos.
Los paros cardiorrespiratorios se cobran unas 350 mil vidas al año en Estados Unidos. No es un ataque cardíaco, sino algo peor: el corazón deja de latir abruptamente, con su actividad eléctrica fuera de ritmo. La reanimación cardiopulmonar (RCP) puede ayudar a ganar algún tiempo, pero tan pocos pacientes sobreviven que ha sido difícil determinar si la vieja sospecha médica de que es algo que sucede con ninguna o muy poca advertencia es correcta.
Un inusual estudio que ha seguido minuciosamente los casos de paro cardiorrespiratorio repentino en Portland por más de un decenio evadió ese obstáculo usando entrevistas con testigos, familiares y amigos tras el desplome de pacientes y rastreando sus historiales médicos.
Aproximadamente la mitad de los pacientes de edad mediana para quienes se pudo encontrar información sobre síntomas habían experimentado indicios de alerta, mayormente dolores en el pecho y falta de aire, en el mes antes de sufrir el paro, dijeron los autores del estudio.
El estudio ofrece la posibilidad de prevenir un día algunos paros cardiorrespiratorios si los médicos pueden dilucidar cómo detectar y tratar a las personas de mayor riesgo.
"Cuando se hace la llamada a los servicios de emergencia, es demasiado tarde en al menos 90 por ciento de las personas'', dijo el doctor Sumeet Chugh del Instituto Cardiaco Cedars-Sinai en Los Angeles, quien encabezó el estudio reportado en la revista Annals of Internal Medicine. "Hay una ventana de oportunidad que realmente no sabíamos que existía". Algo muy importante: una parte de los pacientes consideraron sus síntomas lo suficientemente severos como para llamar a los servicios de emergencia antes de desplomarse y esos fueron los que tuvieron más probabilidades de sobrevivir.
"Es un recordatorio para el público que no debe ignorar indicios de problemas cardíacos con esperanzas de que se trate de una simple indigestión", dijo el especialista de medicina de emergencias de la Universidad de Pittsburgh, doctor Clifton Callaway, que no participó en el estudio publicado, pero lo elogió. "Recomendamos no quedarse en casa a esperar a que pasen los síntomas", dijo.




