El clima copero que se respira por el choque entre Atlético Nacional y Newell’s se va metiendo sin pedir permiso en cada calle y lugar estratégico de la ciudad Los encantos de Medellín son el anzuelo para el visitante. Por eso hay que lanzarse a la aventura y liberar la imaginación para encontrar a una ciudad multifacética, innovadora y que siempre le abre una puerta para descubrirla al que viene por primera vez. Basta con recorrerla un par de horas para sentir la saludable brisa de su clima tropical y sorprenderse con esas edificaciones vanguardistas que conviven con un legado de siglos y siglos de cultura, hoy visibles en su arquitectura, tango y tradiciones. También echar una rápida mirada en el corazón de esta urbe colombiana permite confirmar que ya está lista para engrosar su acervo deportivo con un partido de alta tensión competitiva, que sólo es capaz de generar el magnetismo de la Libertadores.
El clima copero que se respira por el choque de esta noche entre Atlético Nacional y Newell’s se va metiendo sin pedir permiso en la vida del hincha del Verde de Antioquia. Esa pasión se palpa en las calles del barrio Popular, uno de los conglomerados más marginales, con los carteles que anuncian la inminencia del encuentro frente a los rojinegros. También se ve reflejado en la venta callejera de camisetas, banderas y bufandas con los colores de Atlético en los alrededores de la plaza Botero, un punto de encuentro emblemático que está ubicado en la zona céntrica y enfrente del Museo de Antioquia. Todas las tardes, cientos de paisas contemplan con devoción las Gordas, las esculturas del gran artista medellinense Fernando Botero. También se entreveran en interminables ruedas de cervezas o run para hablar de fútbol y es habitual verlos disfrutando del plato típico por excelencia de los antioquenos: la bandeja paisa acompañada por un buen aguardiente.
Lo que le espera a Newell’s también está instalado en las afueras del parque Explora, zona de parques temáticos y donde se encuentra la Universidad de Antioquia, el Jardín Botánico y otros sitios de grandes celebraciones que mejor resumen el imaginario cultural de la ciudad. Hay una marcada efervescencia en Medellín. Un estado que la predispone para lo mejor, con un Atanasio Girardot que lucirá a tope. A partir de eso, la tentación es hablar de que el partido ya les baila como una dama encantada en la cabeza de los hinchas verdolagas. Alcanza con revelar la condición de periodista de un medio rosarino para que el debate se dispare hacia horizontes bien futboleros. En esa dirección hay una verdad y dice que este equipo dirigido por Juan Carlos Osorio contagia confianza en la antesala para recibir a Newell’s.
El enviado de Ovación hasta pudo comprobar que el entusiasmo también se traslada a los habituales usuarios del Metrocable, una especie de teleférico que actúa como fuente alimentadora de las líneas férreas del Metro que atraviesan la ciudad. Es un sistema de transporte innovador que les permite a los medellinenses llegar hasta barrios periféricos que en la década del 80 y 90 nadie pisada por temor a la maquinaria criminal que había instaurado Pablo Escobar Gaviria. Ahí la gente se maneja con más efusividad de la habitual y por eso afirman sin arrepentimientos que en Medellín la tradición indica que Atlético Nacional siempre es el gran favorito cuando juega de local.
Otro mito que condimenta la previa sostiene que un partido entre equipos colombianos y argentinos, en cualquier competencia, siempre es un asunto aparte. Una rivalidad que amontona recuerdos y que nunca será la misma desde aquel 5-0 del 93, cuando la selección cafetera humilló en el mismísimo Monumental a la Argentina por las Eliminatorias para el Mundial 94. Igual, cada alusión que se hace de Newell’s está enmarcada en un profundo respeto. No se notan actitudes desafiantes ni provocativas. Todo lo contrario. Existe un reconocimiento para las individualidades que integran el plantel que dirige Alfredo Berti. El termómetro de la calle ubica a Maxi Rodríguez y Trezeguet como los principales destinatarios de los elogios. Pero también hay un recurrente interés en saber si Ever Banega eligió volver al fútbol argentino para ganar continuidad ante la cercanía del Mundial. Y muchos le preguntaron al enviado de este diario por qué no viajó con la delegación Gabriel Heinze.
Desde los medios de comunicación medellinenses también se distingue la fortaleza futbolística rojinegra. Por ejemplo, el diario El Colombiano le dedicó gran espacio a la llegada del plantel rojinegro y también es habitual ver a una legión de periodistas con sus cámaras y grabadores apostados en las afuera del hotel Intercontinental esperando retratar o entrevistar a algún jugador de Newell’s.
Una escena clásica que es imposible no experimentar cuando uno permanece algunos días en Medellín es trasladarse tras de una jornada laboral hacia El Poblado o Laureles, algo así como una ciudad en miniatura con un flujo turístico impresionante y donde el visitante se queda paralizado al ver tanto movimiento. Realmente dan ganas de salir corriendo para cualquier dirección al mismo tiempo. Aunque otra recomendable opción es sentarse a tomar algo en los innumerables bares, estaderos y restoranes que configuran este ícono urbanístico de fuerte concentración comercial, educativa y financiera. En ese sentido, el hincha de Atlético Nacional, a diferencia del simpatizante de su rival Independiente, hace un culto a la hora de beber desde muy temprano para soñar con los goles de Juan Pablo Angel o con los tiros libres de Edwin Cardona, uno de los más queridos por la hinchada. Ayer, además de los comentarios sobre el encuentro entre Atlético y Newell’s, otro de los temas que acaparó la atención fue la recuperación que está llevando adelante Radamel Falcao luego de la operación a la que se sometió por la rotura de los ligamentos cruzados en su rodilla derecha. Para los colombianos, la remota presencia del delantero en el Mundial 2014 es una cuestión de estado y por eso están entregados de pies y manos a esa mínima esperanza.
Pero en Medellín no sólo la selección Colombia es su seña de identidad. También es una ciudad que combina orgullos culturales múltiples, especialmente por su gran impacto musical. Por eso hay que darse una vueltita por el barrio Manrique y encontrar más indicios alrededor de la pelota. En esta zona, conocida como el epicentro de la afición antioqueña por el tango y Gardeliana por excelencia (se encuentra la avenida Carlos Gardel), hablar de fútbol por estos días es opinar directamente del enfrentamiento de esta noche. Es que cada comentario sobre la presencia de Newell’s guarda una especial conexión sentimental con nuestro país porque aquí se recuerda que la máxima figura del tango rioplatense nació en Argentina: “Gardel es un ícono de Medellín y por eso lo tomamos como propio. Pero sabemos que es argentino y lo recordamos aún más cada vez que viene a jugar un equipo de ese país”, contó Ramón, el conductor del taxi que llevó a los enviados de Ovación a recorrer los puntos más visitados de la ciudad.
El debut de Newell’s en la Libertadores no necesita de una carta de presentación en Medellín. Hace rato que esta ciudad, siempre custodiada por montañas, espera con los brazos abiertos la disputa de un partido en el que está en juego el orgullo paisa, como les gusta decir a los medellinenses.