Una vez más tenemos que abocarnos a tratar un tema por demás de trillado pero igual de agudo, lo hacemos porque no sólo es nuestra actividad sino también el sustento diario. Asistimos azorados, creo sin temor a equivocarme, como la sociedad rosarina toda, a declaraciones efectuadas días recientes por el flamante secretario de Seguridad Publica, en relación a los delitos del que son víctimas los taxistas. El mencionado funcionario sostuvo: "sólo el 3 por ciento de la flota de taxis son robados mensualmente, son unos 150". Permítame decirle que una forma efectiva de no solucionar un problema es ponderarlo de manera incorrecta, usted debería saber que no todos los robos son denunciados, no sólo en los taxis sino que los arrebatos, robo de celulares, de zapatillas a los jóvenes o de bienes de poca cuantía tampoco llegan a ser denunciados, pero que abundan. Tanto es así que no encontrará rosarino que no haya tenido que pasar por esta experiencia de manera personal o de algún allegado, despojo que deja una fuerte indignación y bronca por el esfuerzo que costó poseer dicho bien. Son los funcionarios encargados de la administración pública los que deben velar por vida y bienes de los ciudadanos, lo que hasta aquí han demostrado una enorme incapacidad, no sólo para hallar una solución duradera en el tiempo; y para colmo, no vemos ni atisbo de encarrilar las cosas. Los robos a taxistas duplican las cifras por usted brindadas a la prensa. Desde hace un tiempo, y por expresas órdenes del señor secretario de Control y Convivencia Ciudadana, Pablo Seguezzo, se desarrollan controles a los taxis de manera minuciosa, cosa que valoramos, las unidades son remitidas al corralón por faltas gravísimas, como no poseer matafuego o tenerlos con fecha vencida, por usar el chofer una remera con cuello redondo o escote en "v", sin importar que la prenda se encuentre en perfectas condiciones, sin considerar que son dos o tres días, en el mejor de los casos, los que ninguno de los dos choferes trabaja, a quien le importa si tienen o no para mantenerse ellos o sus familias, estos son sólo algunos ejemplos, abundar sería ocioso y mientras estos operativos se desarrollaban, a las pocas cuadras de los mismos apuñalaban a un compañero, herían en la cara a otro, y los "remises truchos" circulaban prestos a buscar sus pasajeros. No nos sorprende esta actitud suya, dejo en claro su pensamiento, cuando se produjo un quite de colaboración hace unos meses, por haber recibido un chofer un tiro en la rodilla usted declaraba muy suelto de cuerpo "es un hecho menos, no vale la pena tomar ninguna medida". Señor secretario, fue durante su gestión al frente de la Secretaria de Servicios Públ icos, cargo que desempeñara durante largo tiempo, el número de remises truchos se incrementaron hasta llegar a la cifra de hoy, que ronda en los 5.000; estoy seguro que usted es un funcionario probo y honesto, pero en el imaginario colectivo, existe la idea de que esta actividad cuenta con la anuencia de las autoridades. Para ser claro, que pagan para no ser molestados y tolerar esta actividad, y usted sabe que para pensar mal de la política, muchos argentinos hacen cola. Recuerda lo que dice el dicho, que la mujer del César no sólo tiene que ser buena sino también que aparentarlo. Cada tanto presenciamos los interminables debates sobre el aumento de la tarifa, incremento que hasta ahora afronta el pasajero; y si en lugar de que el aumento lo absorban los mismos de siempre, usted cumpliera con su obligación, por supuesto con la misma enjundia de la que hace gala en los controles de taxis, lo hiciera con los remises truchos tal vez no haría falta tanto aumento, ya que aumentarían los viajes. ¿No cree que debería por lo menos pensarlo? ¿No cree que llegó la hora de revisar de manera integral el sistema de transporte de pasajeros, y sentar en la mesa a todos los actores, buscando un consenso que se hace imprescindible, y con creatividad encontrar las soluciones definitivas? Sabe que con buena voluntad todo se puede. Vamos, anímese y sorpréndanos gratamente, los rosarinos se lo sabremos reconocer. A pocos días de la Navidad, hago votos para que todos los rosarinos podamos festejarla en paz, que así sea.






























