Los 33 mineros atrapados 700 metros bajo tierra en el desierto chileno comenzaron ayer a
transmitir mensajes a sus familiares, quienes a su vez les mandaron decenas de cartas de apoyo
desde las afueras del yacimiento San José.
“Claudio, hijo, te amo. Te quiero. Tu madre, tus hermanos y tus hijos te
esperamos”, escribió Margarita Lagos a Claudio Yáñez (de 34 años), sepultado bajo toneladas
de roca desde el derrumbe del 5 de agosto.
“Como tiene tanto tiempo para leer, le mandamos una carta larga”, escribió
Carolina Lobos a su padre, Franklin, un ex seleccionado de fútbol, que recibió y agradeció también
el apoyo del ex capitán de la Roja, Iván Zamorano.
Los mineros, cuyo rescate tardará tres a cuatro meses, hablaron telefónicamente también con
el presidente Sebastián Piñera, a quien pidieron “una copa de vino” para celebrar el
hallazgo y los festejos del Bicentenario de la Independencia el 18 de septiembre.
Los trabajadores, que terminaron el contacto gritando “¡ceacheí, vivan los mineros de
nuestro país!”, solicitaron también a Piñera ayuda para la familia de su colega boliviano
Carlos Mamani, quien inmigró a Chile hace siete años.
En ese ambiente, marcado por un creciente optimismo, las autoridades aclararon que los
contactos serán graduales, para evitar situaciones de estrés a los mineros. Primero habrá cartas,
luego mensajes grabados y finalmente contacto telefónico.
El gobierno además envió los primeros tubos de oxígeno y un plan sanitario a los mineros,
dentro de un programa para mantenerlos sanos física y mentalmente. “Estamos designando
incluso monitores de salud entre ellos, para tener información diaria de su estado”, dijo el
ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien reveló que dos mineros sabían de enfermería.
El operativo, que busca evitar infecciones, enfermedades y muertes, durará los tres o cuatro
meses que tardará el rescate, el más complejo en la historia de la minería, según las autoridades.
De hecho, la excavación final comenzará recién el sábado cuando quede calibrada e instalada
la perforadora Raisbore Strata 950 que hará el ducto de salvamento de 66 centímetros de diámetro.
Por ello, tras confirmar que los trabajadores están sanos, los rescatistas insistieron ayer en que
su prioridad es suministrar oxígeno a los mineros, mantenerlos activos y disminuir sus
deposiciones. “Se les recomendará que hagan ejercicio para que estén en forma para el rescate
que será a través de un pequeño orificio”, indicó el médico Javier Brand. El rescate final
dependerá de que los mineros puedan subir a la superficie en un canasto con los ojos vendados, para
evitar daños oculares. Brand subrayó que hay que prevenir posibles alteraciones clínicas que
debiliten a los trabajadores. “Un ambiente cargado de partículas hace que sufran
transtornos”, alertó.
Las evidencias apuntan como causa del accidente a las fallas en la
seguridad del mineral. El ministro de Minería, Laurence Golborne, dijo que si la chimenea de
ventilación hubiera estado en buenas condiciones, los mineros habrían salido. La metódica
organización los ayudó a sobrevivir en las profundidades de la mina San José. “La forma como
racionaron sus alimentos y su actitud en la crisis son un ejemplo para todos”. La estricta
dieta de dos cucharadas de atún, un poco de leche y media galleta cada 48 horas les permitió tener
aún provisiones. l (DPA, Télam, Reuters y AP)





























