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Los lazos de los ejecutores del triple crimen con miembros de Los Monos

Los acusados de la matanza aparecen en llamadas que hacen eje en Guille Cantero. Hablan de quioscos, dinero y negocios.

Lunes 29 de Diciembre de 2014

El día en que arrancaron las audiencias por el Triple Crimen de la Villa Moreno la fiscal Nora Marull estableció una idea decisiva para explicar esta desquiciada embestida. En su alegato inicial dijo que nada de lo ocurrido en la masacre de los tres militantes sociales del barrio se entendería de omitirse la condición mayúscula para su análisis: "La lucha de poder para ganar territorios para asegurar negocios de la droga". A lo largo del juicio se expusieron elementos al respecto pero todos quedaron dispersos y marginados bajo el propósito central del proceso. Este no era probar los vínculos de los acusados con temas de narcotráfico, que son delitos de competencia federal, sino su relación con los crímenes de Adrián Rodríguez, Jeremías Trasante y Claudio Suárez. No obstante la fiscal fue clara cuando ubicó al motor de esa violencia en la comercialización de droga. Y también al referir el modo cristalino en que surgían vínculos comerciales entre las personas juzgadas con engranajes de la llamada Banda de Los Monos. En especial con uno de los que están presos como jefe organizador de ese grupo: Ariel Máximo Cantero o simplemente Guille.

Tras veinte días de juicio se llegó a las condenas de cuatro personas: Sergio "Quemado" Rodríguez, Daniel "Teletubi" Delgado, Brian "Pescadito" Sprío y Mauricio Ezequiel "Maurico" Palavecino. Lo más persistente en la investigación de la fiscalía no fue tanto la violencia delictiva. Lo que aparece de manera sistemática y repetida es la droga. Y si algo hay de notable es que la mayoría de las referencias dejan claro —al menos en un nivel indiciario que es el que proponen las llamadas telefónicas— en las aceitadas conexiones con diversos miembros de la Banda de Los Monos.

Todo al mismo sitio. El valor relativo que tienen las escuchas se carga de sentido con el contexto de las actividades de este grupo tanto como la del esquema capitaneado por la familia Cantero. Y vuelve a avisar sobre una necesidad que es también una ausencia: la de profundizar investigaciones que tocan siempre a los mismos sectores, en los mismos delitos, operando en las mismas zonas. Sobre todo en tanto aparecen cúmulos de evidencia que son indicativos de actividades ilícitas, un resorte para la violencia armada en Rosario.

En definitiva la del triple crimen es una investigación donde proliferan las referencias a la comercialización de drogas y una concordancia clara entre los investigados y los Cantero. El material al respecto es rico y mayormente desconocido. A tal punto que hay siete casetes con escuchas que la fiscalía conservó sin elevar a las audiencias de juicio porque aludían exclusivamente a drogas y no a la comisión de los homicidios. En los tráficos de contenidos de llamadas analizadas por la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) las alusiones a Guille Cantero son tan desplegadas que es difícil asumirlo como una situación circunstancial. Todos los acusados hablan con él o lo mencionan a él en relación a actividades que, imposible dudarlo, se refieren a drogas.

El Quemado. En un intercambio del 13 de enero de 2012 se capta un llamado entre Sergio Quemado Rodríguez, entonces prófugo, y su hija Erica. Esta le remite un mensaje telefónico erróneo a él cuando quería comunicarse con su madre. Entonces Erica le dice: "Qué mensaje te mandé?". Quemado: "Acá diciendo que me quiero quedar con el quiosco porque no me preocupo por mi hijo (El asesinado Maxi Quemadito Rodríguez). Erica: "Ah, no, estúpido de mierda, ese mensaje era para la Tilinga (así la llaman a Claudia Reynoso, madre de Maxi). Quemado: "Me arruinas el día pelotuda de mierda". Erica: "No mongui, porque me mandó un mensaje anoche diciendo que ella se va a quedar con el quiosco y que no me meta más porque me va a recagar a palos".

Más adelante, el Quemado Rodríguez, en la misma conversación con Erica, deja en claro que Guille Cantero es el patrón de su hijo Maxi. Se refiere a que el defensor de ambos, Carlos Varela, recibe muchos requerimientos por su causa penal de parte de Guille Cantero, por lo que deben ser pacientes con el abogado. "Lo está manejando mucho el otro pibe de anteojos, me entendés, el patrón del Maxi, por eso no le rompan muchos los huevos". El abogado es mencionado en una conversación ajena y nada irregular lo implica. Se señala este tramo por la relevancia del contenido: es que el Quemado señala a Guille (el de anteojos) como patrón de su hijo Quemadito quien veinte días después de esta escucha sería ejecutado en Pellegrini y Corrientes por sicarios.

Guille Cantero, en los días previos, visitaba en la cárcel de Piñero a Quemadito Rodríguez.

Teletubi Delgado. Los mensajes salientes del teléfono de Antonella G., novia de Daniel "Teletubi" o "Tele" Delgado, exponen con elocuencia diálogos alusivos a operaciones con drogas. De esa línea se comunican con César "Bola" Marchetti (juzgado junto al Pájaro Cantero por el homicidio de Walter Cáceres y procesado hace dos semanas por otro asesinato). Pero sobre todo con "Guille" quien en los contactos de la agenda figura como "Tarta" (tal es uno de los apodos de Guille Cantero). Hay no menos de veinte textos hacia Guille o aludiéndolo. En uno del 10 de febrero de 2012 a las 21.25 ella le dice: "Guille me dijo el Tele si por favor le podés decir al Bola que no se haga el vivo y me pase la plata que tiene de él, que es lo único que tiene, y cuenta con eso".

Otro mensaje del teléfono secuestrado a la novia de Tele al Guille de dos días antes: "Guille recién hablé y me dijo que te diga que lo mandes al Elio que le cobre al gordo Ema y que si no lo encuentra al gordo que le cobre al Arón las dos semanas que le debe, o sea los 6.000, y que te los dejes vos".

Todos los nombres aludidos están ligados al tráfico de drogas. Y la actividad del cobro mencionada parece provenir de esa actividad.

El suboficial principal de la TOE que declaró en el juicio del triple crimen señaló que habían detectado por estas llamadas la actividad de cinco bunkers, uno de ellos en La Mandarina, en el barrio de la Carne. El 13 de febrero de 2012 ella se comunica con Elio Martínez y lo impone de que su novio Tele le dijo unas cosas: “Habló con él el Guille, que vos te agarres el de la mandarina, que me pases lo último de Juan Canals y manejes el de la mandarina, que es tuyo”. Mientras le envía ese mensaje ella le cuenta: “Ahora estoy con la fiscal”.

Otro de los condenados, Maurico Palavecino, al que le dicen “Sol” o “Nuevo Sol” en los contactos, tiene una conversacion con Elio Martínez. Maurico le dice que lo está buscando la policía en Casals y Seguí de barrio Moderno, donde viven unos traficantes de apellido Maradona, a uno de los cuales le dicen Matute. “Se metieron en la casa de Matute preguntando por Palavecino y yo zafé de pedo, hay que ir a hablar a la 19, vamos a arreglar ahora”. La comisaría 19 es la de esa jurisdicción. El diálogo es del 18 de marzo de 2012 y tiene una singularidad: en el audio captado se escuchan disparos de armas de fuego.

Mismos interlocutores, mismo día. Palavecino está preocupado porque perdió un arma. Elio Martínez replica: “Lo que más me preocupa en este momento es que Guille no me llame y me pida la pistola”. Palavecino responde: “Lo que más me preocupa es no caer en cana yo”. Elio: “Qué garrón boludo”. P: “Sí, ¿sabés cómo estaba? Perdí el handy arriba del auto. Después cayó el comando al bunker, querían entrar, pero se ve que el viejo se avivó y no pudieron entrar. E: “Bueno, fijate eso, cómo podés hacer. No fuiste para el quiosco a ver cuánto vendió y todo eso? Porque ahora así tenga que pagar cinco mil pesos una pistola la voy a tener que comprar”.

Otro de los condenados en el triple crimen, Brian Pescadito Sprío, fue condenado en agosto a 5 años en un juicio abreviado por ser proveedor de un bunker de Dr Riva al 3300 y acopiar droga en Biedma al 3100, a diez cuadras de donde se cometió la matanza de Villa Moreno. En ambos lugares se secuestraron 2.3 kilos de cocaína y más de 4 de marihuana a diez días de aquella masacre.

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