Los jugadores de Central Cataluña fueron apaleados por barras neonazis
El equipo amateur de fútbol del Club Atlético Rosario Central Cataluña, integrado por inmigrantes
argentinos y de otros países latinoamericanos, sufrió un ataque xenófobo el sábado último por parte
de sus rivales y barrabravas de Bada Bing, un conjunto de neonazis de los Boixos Nois, un sector de
la barra de Barcelona Fútbol Club, durante un partido de la tercera división territorial, jugado en
esa ciudad española.
13 de enero 2009 · 01:00hs
El equipo amateur de fútbol del Club Atlético Rosario Central Cataluña, integrado por inmigrantes argentinos y de otros países latinoamericanos, sufrió un ataque xenófobo el sábado último por parte de sus rivales y barrabravas de Bada Bing, un conjunto de neonazis de los Boixos Nois, un sector de la barra de Barcelona Fútbol Club, durante un partido de la tercera división territorial, jugado en esa ciudad española.
Siete jugadores de Central Cataluña, su presidente, su secretaria y su director técnico terminaron internados y uno de ellos permanece hospitalizado con riesgo de perder una oreja luego de ser agredidos a golpes de puño, patadas y con palos y bates de béisbol por un grupo de entre 40 y 50 cabezas rapadas, entre los jugadores y los barrabravas.
"Hace cuatro años que armamos el club y que jugamos en esta división, que es como la B de la Rosarina, donde tenés que ir a canchas donde lo más difícil no es jugar sino salir", confió ayer el presidente de Central Cataluña, el empresario artístico rosarino Ernesto Sukerman, en diálogo telefónico con La Capital, desde Barcelona.
"Bada Bing es un equipo de ultras de Barza con estos antecedentes: jugaron 13 partidos y en cinco fueron suspendidos, por eso antes de jugar contra ellos le mandamos una carta a la Federación Catalana para pedirles que nos garantizaran la seguridad, que nos mandaran un observador y la policía, pero esta no apareció", recordó Sukerman.
"«Sudaca de mierda te voy a apuñalar», «Te voy a matar y no sos el primero» y «¿Quieren ver racismo? ¡Esto es racismo!», eran algunas de las amenazas que nos gritaban desde antes de empezar a jugar", narró el presidente.
El aire seco y frío de Barcelona parecía más pesado en la canchita con vestuarios pegados al tejido. A tal punto que los muchachos de Central Cataluña decidieron jugar lo más tranquilos posible, como para ganar y punto. "Jugamos, les hicimos cuatro pero ni gritamos los goles y ni siquiera los trabábamos fuerte", confió.
"«Cambiame porque me están matando»", me dijo un jugador. Lo cambié. Uno de ellos se hizo expulsar y cuando un jugador nuestro se iba caminando fue corriendo y le pegó una piña desde atrás. Se metieron tres o cuatro más y entre todos lo defendimos, pero ahí se metieron los hinchas, no nos dejaron pasar a los de afuera, y terminó en una batalla de diez contra 40", contó.
Y Sukerman concluyó: "Contratamos a un estudio jurídico que nos represente y esperamos las respuestas de la Federación Catalana y de la policía. Estamos tranquilos, bien de salud más allá de los golpes típicos, y agradecemos la solidaridad de todos. Y quédense tranquilos: no vamos a abandonar".