Honores totales a Enrique Santos Discepolo. Este gran profeta supo ver 50 años antes la terrible mescolanza argentina. Y en el escenario aparecen la lluvia permanente transformada en meteoro destructor, la fragata Libertad abandonada a su suerte en un país igualmente infeliz, aunque lejano. Luis Miguel y Maravilla Martínez emulando a los Rolling Stones y Claudia Schiffer visitando la hermética Casa Rosada, cerrada al pueblo votante y abierta a la farándula grotesca. Los legisladores simulando ser soldados romanos de un capricho del Cesar de turno, la vagancia disfrazada de reclamo hacia los que siempre aportan. El zafarrancho partidario poniéndose un tapado artificial de hiena hilarante, mientras los jubilados condenados a seguir trabajando ven como la ley que los beneficia más bien beneficia a personajes siniestros, algunos de ellos sin documentos ni interés en este suelo, y encima llevándose a su origen lo que saquean de esta bendita tierra. Y como final predecible, un piquete inconstitucional al tránsito del que produce para reclamar resarcimiento por un daño hecho a un lugar que no le pertenece y en el que no debieron estar nunca. Miremos al cielo y reclamemos justicia.




























