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La juventud y las drogas

Estos últimos días han salido en diferentes medios de comunicación varias opiniones acerca de lo sucedido en el evento de música electrónica en Costa Salguero, donde cinco personas murieron por causa...

Miércoles 20 de Abril de 2016

Estos últimos días han salido en diferentes medios de comunicación varias opiniones acerca de lo sucedido en el evento de música electrónica en Costa Salguero, donde cinco personas murieron por causa del consumo de drogas de diseño. La mayoría de notas periodísticas sobre el tema trataban el asunto intentando buscar responsables o un justificativo del suceso, sin embargo en la mayoría de los casos se trataba desde un punto de vista externo y puntual, cuando en realidad un gran numero jóvenes entre 16 y 25 años aproximadamente pueden dar detalles mucho más claros sobre la cuestión. El consumo de drogas duras o blandas, legales o ilegales, o como se las quiera clasificar, tal cual lo dijo nuestra vicepresidenta, llega a todos los estratos sociales. El consumo de estas sustancias cada día que pasa va llegando a más jóvenes adultos de nuestro país mientras el Estado y medios de comunicación miran para otro lado. Mientras se discuten banalidades, gran parte de los adolescentes crecen y se desarrollan en un ambiente de aceptación de las drogas como una normalidad, acrecentando el problema en mayor medida aún para las generaciones venideras. Semana tras semana, sucesos como estos u otras desgracias relacionadas con las drogas ocurren en todos los rincones del país de los cuales no se hacen eco los medios de comunicación. Aprovechando que la problemática está planteada en la agenda semanal me parece de suma importancia plantear soluciones en vez de seguir buscando culpables y haciendo oídos sordos. Porque frente a un problema que está tan presente en la realidad de esta época y de este país no se busca, en vez de seguir negando lo que ocurre, adaptarse y controlarlo como ya han hecho otros estados del mundo. Una venta regulada y un consumidor regulado por el Estado nacional van a ser mucho más eficaces para reducir el consumo y el libre mercado de estupefacientes que impera hoy en día. El que quiere, compra. Será que los gobernantes no lo ven de esta manera, o tal vez los intereses de los grandes narcotraficantes y su poderío económico ya han superado lo que es más importante, el bienestar del pueblo. Esperemos que no se nos haya hecho tarde.

Tomás Castagnino

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