Lo sucedido el martes 12 de noviembre en la Catedral Metropolitana no debe ser considerado como un hecho menor. La irrupción de una banda salvaje de intolerantes —al parecer de una corriente ultracatólica- pretendiendo interrumpir una celebración interreligiosa conmemorando la terrible "Noche de los Cristales Rotos" (ocurrida en 1938, durante la Alemania nazi) no es un dato menor. Muestra la existencia de grupos de fanáticos y sectarios, incapaces de dimensionar el hecho que se estaba conmemorando y que esas pandillas tienen cierta aptitud para la acción, amparándose en vaya a saber uno qué impunidad, lo que significaría tener cierto consenso dentro de la Iglesia Católica. Nos recuerdan ciertos incidentes de los años ´60, cuando grupos identificados con Tacuara pintaban cruces esvásticas o tiraban bombas de alquitrán a instituciones de la comunidad judía, amedrentaban a sus integrantes o directamente los secuestraban y vejaban como fue el caso de Graciela Sirota. Recordemos también que muchos de esos "tacuaristas" terminaron sus días en las Triple A, siendo partícipes del aparato del terrorismo de Estado. Este suceso se suma a las declaraciones de Jaime Durán Barba, en las que se puede corroborar una apología del nazismo en su alabanza a Hitler. El Centro Cultural Israelita de Rosario manifiesta su más profundo repudio a este acontecimiento, expresa su rechazo a esta prácticas reñidas absolutamente con la vigencia del Estado de Derecho y exige que la Justicia y las autoridades actúen de oficio, aplicando con toda energía la ley antidiscriminatoria.






























