Con la puesta en marcha ayer del supertelescopio Alma, el más grande y caro del mundo en medio del desierto de Atacama en Chile, algunos esperan reescribir la historia del Universo, captando imágenes del nacimiento de estrellas o de la formación de galaxias.
"Podremos llegar a observar cosas que ni siquiera imaginamos hoy. Estrellas que nunca hayamos visto o fenómenos jamás predichos", dijo el investigador Manuel Aravena del Observatorio Europeo Austral (ESO).
El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (Alma), construido a cinco mil metros de altura en la meseta Chajnantor, en el desierto de Atacama, es el proyecto más grande y más oneroso de la astronomía en tierra, valorado en más de mil millones de euros, una iniciativa conjunta de Europa, Estados Unidos y Asia del Este en colaboración con Chile, que supondrá un auténtico salto cualitativo en la exploración del espacio.
"Es comparable al paso de la visión de un ojo al del primer telescopio", señaló el director europeo del proyecto, Wolfgang Wild, del ESO, en la ciudad alemana de Garching, cerca de Munich.
Y es que Alma, que comprende un conjunto de 66 radiotelescopios situados uno junto al otro en una superficie similar a la de un estadio de fútbol, permitirá observar la zona oscura del Universo, adentrándose a unos 500 millones de años luz del nacimiento del cosmos.
Al momento de su inauguración ayer con la presencia del presidente chileno Sebastián Piñera, las 66 antenas móviles de Alma estaban ensambladas y 50 de ellas en funcionamiento.
Ya en 2011, cuando se pusieron en marcha sólo 16 de esos telescopios, los resultados fueron mejores que todo lo existente hasta ahora en dicho tipo de investigaciones. "Esta capacidad permitirá entender cómo se conformaron las primeras galaxias y planetas", observó Aravena.
"Hasta ahora todo lo que sabemos de la formación de galaxias y planetas es teórico. Con Alma podremos contrastar esas hipótesis con la realidad", explicó.
El astrónomo, quien lleva adelante investigaciones sobre el área oscura del Universo, añadió que el trabajo de Alma "pondrá en juego las modelaciones teóricas del Universo".
Alma, al observar ondas milimétricas y submilimétricas, permite a los científicos mirar más allá de las masas de polvo y gas.
Materia fría. Los astrónomos podrán ahora observar la llamada materia fría, nubes de gas en las que surgen nuevas estrellas y que desempeñan un importante papel en la formación de galaxias enteras. Esa capacidad, desarrollada inicialmente en el aledaño radiotelescopio Atacama Pathfinder Experiment (Apex), potencia en especial la detección de planetas, eventualmente habitables. Gracias al Apex, los astrónomos descubrieron decenas de estos cuerpos, sin que ninguno hasta ahora posea condiciones suficientes para albergar vida humana.
Sin embargo, sí descubrieron pequeñas moléculas de azúcar orgánico. "Ese azúcar es un principio de vida", señaló Wild. "Y entonces se puede especular si la vida está muy extendida en el espacio".
Alma se ubicará a una altura de cinco mil metros. "Me han dicho que será el segundo edificio más alto del mundo (...) después de una estación de ferrocarril en algún lugar del Tíbet", comentó Wild.
El telescopio se ubicó en el desierto chileno porque necesitaba que el aire fuera especialmente seco y el proyecto requería una gran superficie.
Más de 500 personas de todo el mundo trabajaron en la construcción de Alma. "Un pueblo en medio del desierto", explicaron.
La iniciativa fue financiada por el Observatorio Europeo Austral (ESO); la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF), el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC), el Consejo Nacional de la Ciencia (NSC) de Taiwán y el Instituto Nacional de Ciencias Naturales de Japón (Nins).
Pero Alma no es el último gran proyecto astronómico. El Observatorio Europeo Austral tiene más planes en las proximidades: este año se prevé que entre en funcionamiento el European Extremely Large Telescope (E-ELT), también en el desierto de Atacama, en el norte chileno.
Al contrario que Alma, E-ELT observará la "materia caliente" en el campo visible y de infrarrojos.
Alma estudiará la formación de estrellas y planetas y E-ELT las estrellas formadas y "calientes". Los dos telescopios "se complementarán muy bien", señaló Wild.