Los restos de un galeón español del siglo XVIII fueron hallados ayer en forma casual en la costa ribereña del barrio porteño de Puerto Madero por operarios que trabajaban en una gigantesca obra inmobiliaria, en tierras ganadas al río décadas atrás.

Los restos de un galeón español del siglo XVIII fueron hallados ayer en forma casual en la costa ribereña del barrio porteño de Puerto Madero por operarios que trabajaban en una gigantesca obra inmobiliaria, en tierras ganadas al río décadas atrás.
Los obreros encontraron restos de lo que parecía una vieja nave colonial. Más tarde, los expertos confirmaron que se trataba de un galeón español del siglo XVIII. El descubrimiento se hizo a unos siete metros de profundidad en un terreno fangoso situado a la altura de Rosario Vera Peñaloza al 400 (continuación de Independencia). Según especialistas, se trata de un buque de guerra que habría encallado por una tormenta.
Cañones y vasijas. En principio se descubrieron cinco cañones y dos vasijas que contenían aceite de oliva, aunque luego salieron a la luz otros objetos como trozos de cuero, ramas y otros recipientes que habrían utilizado los marineros de aquel entonces.
Arquitectos que participan de las tareas de excavación aseguraron que se trata "del descubrimiento arqueológico más importante hallado en Buenos Aires, ya que es la primera vez que se encuentra un barco antiguo con muchos elementos en su interior".
Juan José Cresto, ex titular del Museo Histórico Nacional, consideró poco probable que se hallen piezas de oro, ya que "los marineros habrían abandonado el barco sin llevarse nada porque hallaron dos tinajas con aceite de oliva".
El arqueólogo Marcelo Wei-ssel, de la Comisión para la Preservación y Patrimonio Histórico Cultural de Buenos Aires, explicó que "en gran parte de Puerto Madero sólo se realizó un relleno artificial de dos metros de altura, debajo del cual se encuentran capas de arena y tierra de lo que eran las antiguas costas del río".
"El tiempo estimado, según explicó el arqueólogo, puede deducirse por los elementos encontrados entre los que había cinco o seis vasijas de cerámica que transportaban aceite de oliva". Weissel explicó que "los objetos de vidrio recién llegaron al país a partir de 1720 y que, por tanto, al no haber ningún resto del mismo ni tampoco materiales ingleses el barco podría pertenecer a un período anterior".
A 20 cuadras de plaza de Mayo, la nave quedó sepultada por capas de tierra y arena apisonadas por inundaciones.
Se estiman que el barco tendría poco más de 20 metros de largo.
Los galeones, en su mayoría, tenían 13 metros de eslora, una manga de 4 metros y un puntal de 1,50 metro, con un registro bruto de unas 15 toneladas. Armados en roble en su estructura y pino para los forros, su poco calado permitía anclarlos con poca profundidad y ser varados en las playas aprovechando mareas.
Un arqueólogo que participó en las excavación recalcó que "se encontraron piedras, indicios de que se trataba de un galeón que llegó al puerto, ya que las piedras se usaban allí para estabilizar el navío".
Por su parte, Mauricio Macri, jefe de gobierno porteño, afirmó que "los restos arqueológicos hallados son propiedad de todos los vecinos de la ciudad de Buenos Aires". Además, bromeó: "Ojalá podamos encontrar piezas de oro, que podrían ser utilizadas para hacer obras". (Télam)

