Con el abordaje de temas impregnados de connotaciones, como la violencia y la política, la murga Agarrate Catalina recrea el espíritu de los tablados uruguayos hoy en sus dos funciones de las 21 y las 23 en el Auditorio Fundación Astengo (Mitre 754) con su nuevo espectáculo "La comunidad". "Hay una historia oficial en los diarios y otra en el guión de las murgas", explica Yamandú Cardozo, quien está a cargo de la dirección escénica, los arreglos corales y las letras junto a su hermano Tabaré, ambos creadores de la Catalina en 2001. Ya en sus producciones anteriores, "El corso del ser humano" (2007) y "Gente común" (2010), la agrupación uruguaya situaba su discurso en la crítica que caracteriza al género, aludiendo al humor satírico e irónico para contar su mirada de la realidad a través de doce voces en escena, tres percusionistas y el director coral, donde el colorido escénico se expresa en los excéntricos vestuarios y exagerados maquillajes.
—¿Qué busca reflejar "La comunidad"?
—Es una caricatura colectiva. Somos una cooperativa y valoramos siempre el trabajo colectivo. Hablamos del consumo, la respuesta a la violencia con más violencia en vez de la educación, la manera de organizarnos comunitariamente. El humor está presente todo el show. Hicimos una búsqueda musical muy interesante trazada desde lo colectivo, varios compañeros han compuesto canciones para este show y eso le da un sustento muy comunitario. Es muy disfrutable, es diferente.
—¿Siguen la línea del anterior espectáculo, "Gente Común"?
—Hay un gran denominador común en la Catalina, en cuanto al ejercicio de la caricatura y el humor como análisis para mostrar cosas que no siempre gustan y hasta incomodan. Pero también, en "La Comunidad" hay una mirada humanista, hacemos hincapié en cómo el bicho humano reacciona en conjunto. La intención histórica de la Catalina es hacer una crítica muy de mostrador de cantina de barrio, de filósofo barato. Este año, además volvemos a la caracterización colectiva, el año pasado cada uno tenía un arquetipo. Tenemos un concepto de manada hippie y colgada.
—Uno de los cuplés hace referencia a la temida globalización.
—Es sobre los daños colaterales que causa la globalización y la contradicción permanente. Hay muchas líneas delgadas en torno a este tema. Me hace gracia un hippie cuestionándose acerca del capitalismo cada vez que usa su tarjeta de crédito.
—Acá en Argentina eso pasa muchísimo.
—Nos pasa. Yo me considero izquierdista. Pero, si por una convicción no voy a comer a McDonalds y llego a mi casa re contento con mi revolución y me tomo 6 mil litros de Coca light, es una contradicción permanente. Creo que desestructurar esa solemnidad hace bien. La lucha real de cada uno no pasa por esos pequeños rituales, uno siempre confunde el protocolo de cierta ideología, con la ideología. Entonces es muy lindo reírse de eso. Como cuando te invitan a formar parte de una organización revolucionaria y te dicen: mandanos un mail a [email protected].
—O sos parte, o querés revolucionar...
—Exacto. Tengo mi blackberry touch, veo MTV todo el día, pero finalmente cuando quiero trabajar no puedo. Hablamos de ese costado de la globalización.
—¿No hablan desde el idealismo, sino desde los hechos?
—Cuando hacés algo con humor, amasado por tus propias convicciones corrés el riesgo de encontrarte cantando desde un pedestal haciendo una pseudo-pedagogía. Nosotros cantamos desde un discurso super horizontal, no "de arriba para abajo" como si fuéramos artistas revolucionarios, sino que explicitamos nuestras propias contradicciones.
—¿Existe una historia oficial y una paralela?
—La murga se nutre de lo actual. Escriben una historia paralela a lo que leés en los periódicos. Si te querés enterar de lo que opina la gente común, como nosotros que no tenemos poder de nada, bueno; hay una historia oficial en los diarios y también una en el guión de las murgas; ahí te vas a enterar qué pensaba tu vecino, tu abuelo.
—En Rosario el género está revalorizado, como La Cotorra que fue la primera murga foránea que participó en la Competencia del Carnaval de Uruguay 2012.
—Con La Cotorra tocamos varias veces y fue emocionante. La gente de Montevideo valoró mucho la actitud de que vinieran, fueron muy bien recibidos. También en Bigand (localidad del sur santafesino), tenemos amigos de la murga Ladrones de Sonrisas, que nos invitaron a tocar allí y fue hermoso.
—¿Cómo está organizada Agarrate Catalina?
—El Carnaval de Uruguay es una estructura que incluye la figura del dueño de murga, que contrata a diferentes artistas para los carnavales, por determinada guita. Los Catalina formamos una cooperativa ya que en Uruguay hay una ley de cooperativas artísticas que engloban agrupaciones como las nuestras para que tengamos acceso a la jubilación, obra social, que tratamos de difundir a los a los colectivos artísticos. Cualquier trabajador en Uruguay realiza aportes, y yo como artista también debo hacerlo. Porque es muy fácil hacer la revolución con el bolsillo de otro.
El milagro del arte, unir a los pueblos
“Caminar por Rosario es como caminar por Montevideo. Se siente una gran familiaridad”, explica Cardozo, al mismo tiempo que asegura que nadie en el mundo, ni Galeano, le explicó mejor el fanatismo y la pasión del fútbol que Fontanarrosa. “Cuando me preguntan qué me pasa cuando pierde mi equipo, yo les digo, mirá lee esta página de Fontanarrosa”.
“Hace algunos años, fuimos a Rosario a hacer una presentación en el Parque España e iba a estar Fontanarrosa, pero por su problema de salud no pudo estar. Teníamos la ilusión de que él vea lo que hacemos. Lo que hago en algún punto tiene que ver con lo que leí de él y su manera de contar. También hay gente que nos viene a ver porque alguna vez escuchó una canción de Zitarrosa. Y por agradecimiento a este monstruo, ven algo uruguayo y vienen a vernos”, dijo el líder murguero.
“Somos países vecinos y muy similares culturalmente. Por eso la murga está siendo muy abrazable allá, se logra una identificación mutua. Hay lugares de Argentina que quiero aún sin conocer, por una canción de Sabalero que hablaba sobre Trenque Lauquen, le tengo afecto por esa canción, devenido del amor a una expresión artística. Son dos pueblos que si bien son parecidos, bajo dos banderas diferentes, mientras dure la función se reconocen aún más parecidos”, concluyó Cardozo.