La instrucción Dignitas Personae (traducida al inglés, francés, alemán, italiano, español, portugués y polaco) se presentó ayer en la oficina de prensa de la Santa Sede con la intervención de los arzobispos Luis Francisco Ladaria Ferrer, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Rino Fisichella, presidente de la Pontificia Academia para la Vida; el obispo Elio Sgreccia, presidente emérito de la Pontificia Academia para la Vida, y Maria Luisa Di Pietro, profesora asociada de bioética, Universidad Católica del Sagrado Corazón, Roma, y presidenta del la Asociación Scienza e Vita, según precisó la agencia de noticias Aica.
La profesora Di Pietro señaló que antes de examinar las cuestiones que afronta el documento, como las técnicas de ayuda a la fertilidad, la fecundación in vitro, la congelación de embriones, la diagnosis preimplantatoria, "es necesario recordar los tres bienes fundamentales sobre los que se rige cada una de las decisiones: el reconocimiento de la dignidad de persona a cada ser humano desde la concepción hasta la muerte natural; la unidad del matrimonio, que conlleva el respeto recíproco del derecho de los cónyuges de convertirse en padre y madre solo uno a través de otro, y los valores humanos de la sexualidad, que "exigen que la procreación de una persona sea querida como el fruto del acto conyugal específico del amor entre los esposos".