Me atrevo a escribir y manifestar mi opinión sobre diversos aspectos por este medio porque vivimos en un estado donde reina la libertad de expresión y sinceramente espero que alguien del equipo de los antes mencionados lo lea. Voy a comenzar dirigiéndome al señor delegado gremial, al cual le manifesté, en la "hojita" con respuesta postal paga que nos envían, mis inquietudes e incluso disconformidades, pero nunca respondió. Espero saber creer que no llegaron a sus manos. Lo primero para contar es que no me pareció ética una elección de representantes gremiales en donde hubiera un solo candidato, sentí como si hubiera vuelto a la época del voto cantado, hasta esperé que hubiera alguien esperando para castigarme afuera. Y lo próximo, y último, no porque no tenga más que decir, es comentar sobre el acuerdo salarial. ¿Le parece que un empleado público que tiene 20 años de antigüedad en su trabajo ni siquiera llegue a cobrar 10.000 pesos de sueldo, mientras que un docente que recién se inicia puede llegar a cobrar 9.000 pesos? Por supuesto que no tengo nada en contra de los maestros, es más, yo soy maestra pero trabajo como ecónoma en un comedor escolar, donde tengo ciertas responsabilidades que usted bien sabe cuáles son y yo no voy a enumerar en este momento. ¿No tenemos todos acaso el derecho de vivir dignamente, de poder mantenernos económicamente sin tener que hacer malabares, derecho a tener un sueldo acorde a la canasta familiar y no esa canasta "dibujada" por el gobierno nacional, que no contempla, recreación, medicamentos, vestimenta y otras cosas de vital importancia? ¿Acaso tiene derecho a acceder a eso sólo una cierta "elite? Se negocian aumentos de sueldo que ni siquiera cubren el índice inflacionario del año anterior y aparte, como si fuera poco, para volver a negociar hay que esperar que llegue marzo del próximo añ. Es vergonzoso, discúlpeme pero no me siento representada por usted. Ahora, voy a expresarle lo que siento al señor gobernador: perdóneme, pero es una vergüenza que un aumento sea en cuotas. Quizás hay sucedido que el dinero que no está disponible para los empleados más pequeños que formamos el Estado provincial. Pero si podrían estar disponibles para funcionarios y gastos de campaña electorales. Lo que más me duele de todo esto es que creen que somos ignorantes, que desconocemos la realidad en la que estamos inmersos. Llegué a creer que piensan que habitamos un universo paralelo. Si es así, múdense con nosotros y experimenten lo bien que se siente estar relegado y ser el último orejón del tarro.





























