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El Papa apartó a un obispo alemán que gastó u$s 42 millones en su vivienda

El Papa Francisco apartó de la diócesis alemana de Limburgo al obispo Franz-Peter Tebartz-van Elst, de 53 años, popularmente conocido como "el obispo del lujo" y ampliamente criticado por la...

Jueves 24 de Octubre de 2013

El Papa Francisco apartó de la diócesis alemana de Limburgo al obispo Franz-Peter Tebartz-van Elst, de 53 años, popularmente conocido como "el obispo del lujo" y ampliamente criticado por la estratosférica cantidad de dinero (31 millones de euros, frente a los 5,5 presupuestados inicialmente) que se gastó en reestructurar la sede del arzobispado, donde se encuentra también su residencia privada. Sólo por la bañera de su cuarto de baño personal pagó 15.000 euros.

En dólares, los 31 millones de euros significan algo más de 42 millones de la moneda norteamericana.

"En la diócesis se ha creado una situación por la cual el obispo Franz-Peter Tebartz-van Elst en el momento actual no puede ejercitar su ministerio episcopal", se lee en el comunicado emitido por la oficina de prensa de la Santa Sede, en el que se recuerda que el Vaticano ha puesto en marcha una investigación.

"En espera de los resultados de tal examen y de las posibles responsabilidades a depurar, la Santa Sede considera oportuno autorizar a monseñor Franz-Peter Tebartz-van Elst a un periodo de permanencia fuera de la diócesis", agrega.

La nota de prensa concluye anunciando que desde ayer mismo entra en vigor el nombramiento de Stadtdekan Wolfgang Rösch como vicario general de Limburgo.

La decisión de apartar al "obispo del lujo" se produce dos días después de que fuera recibido por Francisco, quien lo citó el lunes pasado en el Vaticano.

El caso del "servidor más caro de Dios", como lo han tildado los editorialistas, genera mucho interés en Alemania, país donde las iglesias se benefician de un impuesto, razón por la cual gozan de fondos considerables.

A Tebartz-van Elst se le reprocha haber emprendido la construcción de una onerosa sede episcopal, con museo, sala de conferencias, capilla y apartamentos privados. En su residencia, además de su bañadera personal de 15.000 euros, levantó un comedor de 63 metros cuadrados de casi 3 millones de euros.

El obispo también está siendo investigado penalmente por el tribunal de Hamburgo (norte) por haber mentido sobre su viaje en clase ejecutiva a India para visitar a los pobres de ese país.

Desde que fue elegido Papa, Francisco, que aspira a impulsar una iglesia pobre para los pobres, no ha tomado medidas especiales contra el fenómeno, pero aceptó la renuncia de un obispo esloveno considerado también un derrochador y se comprometió a reformar las controvertidas finanzas internas de la Santa Sede.

Decisión inusual. La decisión del Papa sobre la suerte de Tebartz-van Elst fue inusual debido a que pareció dejarlo en el limbo, en algún lugar entre una suspensión y un despido total.

Esto fue aparentemente para ganar tiempo para que los líderes de la Iglesia Católica puedan revisar la situación en la diócesis.

Las noticias sobre el "obispo del lujo" ocuparon la primera plana de los diarios en Alemania durante semanas, avergonzando profundamente a una iglesia que disfruta un auge gracias a la popularidad del Papa Francisco después de años de críticas por esconder casos de abuso sexual.

A Tebartz-van Elst le quedan 22 años para la edad de retiro y su caso representa un extraordinario dilema para el Vaticano.

Incluso si renunciara a la diócesis de Limburgo, el sacerdote retendría el título y el rango de obispo, lo que significa que el Vaticano tendría que encontrarle un puesto en otro lugar.

La semana pasada, mientras el Vaticano y la iglesia alemana estaban en crisis por el caso de Limburgo, Tebartz-van Elst debió esperar ocho días en Roma antes de que el Papa lo recibiera.

El escándalo también ejerció presión sobre los obispos alemanes para ser más transparentes en las finanzas de toda la iglesia, poniendo fin a siglos de reserva para informar el costo de sus asuntos privados.

Según algunos reportes de medios en Alemania, el escándalo de Limburgo ha llevado a más alemanes a desencantarse de los representantes del clero y decidir dejar formalmente la iglesia.

Altos impuestos sostienen al clero

El escándalo se difundió como pólvora entre los casi 25 millones de fieles alemanes que pagan un impuesto riquísimo a la Iglesia, que en 2012 fue de 5.200 millones de euros. Miles de personas quieren dejar de pagarlo. El principal grupo católico laico, el Comité Central de Católicos Alemanes, elogió la decisión del Papa y afirmó que crea "el espacio necesario para resolver los acontecimientos".

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