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El desafío de la República

Argentina enfrenta la oportunidad histórica de poner a prueba el sistema republicano dejando de lado, de una buena vez, la tradición autoritaria que se ha dado en los sucesivos gobiernos dictatoriales de hasta...

Miércoles 20 de Abril de 2016

Argentina enfrenta la oportunidad histórica de poner a prueba el sistema republicano dejando de lado, de una buena vez, la tradición autoritaria que se ha dado en los sucesivos gobiernos dictatoriales de hasta no hace más de 30 años, y aún en el anterior gobierno donde el Ejecutivo era el todo y las mayorías parlamentarias aprobaban las leyes sin cambiar una coma. Digo que estamos ante la oportunidad de cambiar esas prácticas por una nueva política. Basada, casi paradójicamente, en una vieja doctrina política creada y sostenida por Montesquieu. El jurista, filósofo y escritor francés, pilar de lo que desembocaría en la Revolución Francesa, sostenía en su obra cumbre "El Espíritu de las Leyes" allá por el año 1747, de la necesidad de que la Justicia fuera independiente y que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, a pesar de mantener su independencia, deberían en la práctica trabajar en colaboración el uno con el otro. Montesquieu decía "ser colaborantes". La colaboración entre los dos poderes políticos del Estado, es fundamental para armonizar su funcionamiento. A diferencia del Poder Judicial que, por su naturaleza, debe mantenerse alejado de los vaivenes políticos. El Ejecutivo y el Congreso no deben trabajar aislados. Más aún en las actuales circunstancias, donde los problemas a resolver son generales y muchos con carácter de emergencia donde se enfrentan distintas visiones para resolverlas. El actual gobierno está en una situación totalmente diferente al que se fue. Carente de mayoría en ambas cámaras, debe buscar por el camino del consenso la aprobación de sus iniciativas para tratar de resolver cuestiones. Algunas mucho más críticas y preocupantes de lo esperado. Ese es el gran desafío porque pondrá en práctica el funcionamiento real del sistema republicano, en su total expresión. Debemos tener en claro que cuando hay ideas buenas, deben ser aprovechadas. Independientemente de quien las proponga o impulse. Este desafío no sólo corresponde al oficialismo, sino y fundamentalmente a la oposición. Y hoy, a la primera minoría cuyo partido no está acostumbrado a esa función. Hay datos positivos, no obstante, que permiten ver que parte de esa oposición empieza a entender que es un camino posible, también para ellos, en este nuevo escenario. Más allá de que sea por necesidad o conveniencia, muchos dirigentes políticos comenzaron a transitar este sendero de aprendizaje, reemplazando la vieja oposición cerrada por otra que habla de colaboración y apoyo. Ha llegado el momento para la clase política de trabajar con madurez, dejando de lado las discusiones livianas, vacías y mezquinas. Se debe poner el esfuerzo en que el concepto de colaboración adquiera toda su dimensión.

Jorge Bustamante - DNI 7.796.562

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