Rosario muestra en el año 1900 un extraordinario desarrollo que abarca toda la vida ciudadana siendo un ejemplo en todo el país. Era una ciudad que crecía desbordada por el propio impulso de su riqueza fruto del esfuerzo y el trabajo de sus habitantes, la alta producción cerealera de “la pampa húmeda”, su reciente e importante red ferroviaria y por el aporte fundamental de su puerto al que se lo denominaba como “el granero del mundo”. Todo lo nuevo que el progreso lograba crear se asimilaba rápidamente. Así, la ciudad conocida y añorada como el “Rosario del 900” incorporó rápidamente el invento cinematográfico creado por los hermanos Lumiére. Augusto y Luis Lumiére nacidos en Besanzón, Francia, fundaron en Lyon junto con su padre en 1893 una fábrica de placas fotográficas que dio origen a su importante creación. En 1895, el invento fue patentado, consistiendo el mismo en una máquina de cine capaz de proyectar 16 imágenes por segundo dando origen ese año a la película “Salida de los obreros de la fábrica Lumiére”, considerada como el primero de los filmes proyectados en la historia del cine. Inmediatamente la expansión de su invento fue imparable y adoptado con intensidad tanto en los países de Europa como en los de América. El Rosario de entonces se adhirió con gran entusiasmo teniendo como precursor al francés Enrique Magnerans, quien ofrecía una serie de placas con temas variados utilizando como sede la plaza 25 de Mayo. Instaló en 1898 el Cinematógrafo Lumiére, ubicado en la calle Rioja 1100. El edificio fue considerado como la primera sala de cine en Sudamérica. Posteriormente, en el año 1905 se inaugura en calle Santa Fe al 1200 el Salón Biógrafo proyectándose la primera película en la ciudad, “La Pasión de Cristo”, producida por el francés Ferdinand Zecca. Su rodaje comenzó en 1902 y se estrenó a principios de 1905, obteniendo un éxito fulminante. Originariamente duraba 15 minutos pero inmediatamente Zecca la fue extendiendo incorporando nuevas escenas, quedando finalmente en 36 cuadros con una duración de 45 minutos, cuando la media de las películas de la época estaba alrededor de 10 minutos. El triunfo de la iniciativa en nuestra ciudad fue rotundo. Al finalizar la proyección en el Salón Biográfico, el público rosarino de pie brindó un largo y efusivo aplauso reconociendo la calidad fílmica ofrecida como también el hecho de que “La Pasión de Cristo” fuera la primera película exhibida en cine rosarino.





























