A paso de hormiga, Leandro Armani se convirtió en un jugador casi indispensable
para Sensini. Es el goleador que tanto reclamó durante el receso. Y eso que ahora tiene en el
plantel a Salcedo, el delantero que pidió a gritos para cubrir la vacante de Fabbiani.
Sensini, por ahora, deberá rendirse ante la evidencia.
Mientras Armani responda, el ataque llevará el modelo de sus goles. Como ocurrió ante Gimnasia y
Esgrima La Plata y frente a Boca.
—¿No podés creer el gol que hiciste y el partido que
jugaste?
—Recién ahora uno se da cuenta de lo que significa
hacer un gol contra Boca en La Bombonera. Me reconforta la actuación de Newell’s y tengo que
estar tranquilo porque van sólo dos fechas. Hay que disfrutar de este momento y prepararse para
encarar lo que viene que será muy difícil.
—Está claro que aprovechaste la chance que te dio
Sensini.
—Traté de aprovechar la confianza que me dio el
técnico y el respaldo de mis compañeros. Gracias a Dios las cosas me están saliendo.
—Al final, el nueve que tanto buscaba Sensini estaba en el
plantel.
—Sí, pero mis últimos seis meses no fueron buenos.
Nunca dejé de entrenar ni bajé los brazos porque sabía que la chance iba a llegar. Con el cambio de
entrenador se me presentó otra oportunidad.
—¿Boca fue la real medida para saber dónde está parado el
equipo?
—Era el partido que nos iba a servir para saber si
estábamos para pelear cosas importantes o para la mitad de la tabla. Pero estamos con los pies
sobre la tierra.
—¿Seguís metiéndole presión a Santiago Salcedo?
—No, tomé la llegada de Santiago (Salcedo) con mucha tranquilidad. Es
un jugador muy importante para el grupo, lo necesitábamos porque sabemos lo que significa su
presencia para el hincha de Newell’s. Además, es un delantero bárbaro.