Debería haber sido un viernes normal, casi rutinario, de no ser por esa pluma con dotes de varita mágica, esa tinta china, que les aseguro mirándola fija parece tener independencia absoluta. Y ni hablar de ese papel, hoy más blanco, casto, trémulo y vacío que de costumbre. Estas huestes del profeta rosarino han comenzado el luto y la añoranza, y qué otra cosa pueden sentir en sus entrañas, si el mago, el titiritero, el genio, pero más que nada el amigo ha decidido desencarnar. Este integrante, quizás el más mentado de todos los antes nombrados, ese generador de personajes semicarnales y fantasías asombrosas de esta familia tan particular, ha tomado la decisión de probar suerte con sus obras maestras en la editorial eternidad, dibujando quién sabe uno. Mirá lo groso y doloroso de esta partida, que el mismo jueves 19, cuando el expreso celestial, en una apresurada e inexplicable decisión, pasó a retirar a otra luminaria de frondosa humildad, comenzaron a llover promesas de viejos compadres del astro de tez oscura. Haciendo punta en esto de prometer algo, para que el troesma pegue la vuelta, fue el querido viejo Casale, "te juro que vuelvo a la cancha, no importa lo jodido que ande del bobo". Al toque tirando una pared imaginaria, asomó el Mendieta, "largo al Inodoro y me pianto para la ciudad". Iban y venían las ofrendas orales, pero no hubo caso, y mirá que "los que te jedi" estaban dispuestos a sacrificarse. Amigos, hay algo que con el correr de los años a uno lo perturba y lo chuza en lo más profundo del cuore, cada vez con más crueldad, nada ni nadie puede frenar el incesante emigrar de los buenazos de este plano terrenal. Al fin, que sé yo, buen viaje hermano, y gracias por haber dejado un legado tan jodido de edificar, como es lograr arrancar carcajadas y abrir el bocho. Ah, me olvidaba Roberto, saludos a Alberto y por favor un último pedido, no se olviden de matizar el blanco de las nubes con su tan particular negro.




























