Cuestionamientos a la investigación
"La discusión principal en esta causa es la autoría, pero nadie ubicó a Martín Santoro cerca del hecho. En tres años y medio hay un verdulero detenido por ser verdulero, porque la línea de la investigación no es la responsabilidad penal ni la autoría"...
10 de diciembre 2013 · 01:00hs
"La discusión principal en esta causa es la autoría, pero nadie ubicó a Martín Santoro cerca del hecho. En tres años y medio hay un verdulero detenido por ser verdulero, porque la línea de la investigación no es la responsabilidad penal ni la autoría", planteó en su alegato el defensor Raúl Superti, quien presentó a su cliente como víctima de una trampa policial para ligarlo a las muertes y pidió la nulidad de las intervenciones telefónicas, allanamientos y pericias sobre celulares y una huella de hallada en casa de una víctima. Con todo esto, reclamó la absolución y citó jurisprudencia contraria a las penas a perpetuidad.
Superti habló de pie, de espaldas al público y mirando fijo al tribunal en su extensa alocución. Catalogó a los planteos acusatorios como "estertores" y respaldó lo dicho por Santoro al ser indagado en 2010: que hacía fletes de cosas robadas y que le habían pagado 5.000 pesos por guardar dos bolsas con objetos de las víctimas.
El defensor partió de cuestionar al testigo Pablo Rojas, quien estuvo sospechado y seis meses prófugo en la causa hasta que fue detenido, pero terminó sobreseído y colaborando con la pesquisa. "Primero dijo que no sabía nada. Cuatro meses después cambió su versión. ¿Y su declaración es un dato de calidad? ¿Es creíble? Creo que debe ser objeto de mucha atención", descalificó los dichos del testigo, que en el juicio se presentó como "informante" de la policía y reveló que el imputado le había confesado que mató a una mujer.
El defensor objetó que tras una llamada anónima que apuntó a Santoro "no se hizo nada, salvo pedir que se intervenga su teléfono. De haber sabido el juez que estaba operando un agente encubierto hubiese trabajado con otro criterio", dijo. Planteó que conversaciones telefónicas obtenidas mediante un "agente provocador" no son válidas cuando refieren a delitos precedentes. "Los cassettes de las escuchas entraban y salían de la comisaría 5ª como si fuesen un bidón de agua, tienen partes borradas. Ningún registro auditivo puede ser presentado ante un tribunal si no está autenticado", cuestionó, y pidió la nulidad de esa prueba por carecer de motivación.
Lo mismo requirió sobre los allanamientos a la casa de Santoro en Villa Gobernador Gálvez. Dijo que los investigadores sabían que Santoro trasladaría objetos de las víctimas ese día y lo esperaron. "Eso suena a trampa. No es actuación policial ni judicial", criticó.
Sobre la pericia que comparó la suela de una zapatilla de Martín con una huella hallada en casa de Savini, dijo que se practicó en base a fotos no autenticadas y sin notificar a la defensa, por lo que pidió su anulación. "En esa casa había una huella dactilar con sangre que no era de ninguno de los Santoro, al igual que una huella levantada en la ventana de la cocina de Susana García", enumeró.
"No se puede construir la certeza judicial sobre la ausencia de un relato. La hipótesis es que ingresaba (a las casas) porque era conocido, pero en las grabaciones se habla de una capucha", razonó. Además de adelantar que objetará una sentencia adversa, dijo que Santoro no puede ser acusado por los robos porque eso no fue parte de la pretensión punitiva, que tuvo en cuenta ese delito sólo por su conexidad con los crímenes y no como figura autónoma.