Newell’s sumó un punto que entrega distintas lecturas. Depende a dónde se apunte. Si está dirigido a la pelea por el título, resulta escaso porque Vélez estiró la diferencia. En cambio, si se observa la tabla de abajo, la cuestión toma otro color y tiene valía pensando en el futuro y en no tener inconvenientes con el fatídico promedio. Claro que hoy, con la realidad y la posición del equipo en el Inicial, el foco de atención principal está dirigido a la conquista del torneo. Y es ahí donde la desazón embarga al corazón rojinegro. Igualmente, nada está dicho y aún el crédito sigue abierto.
El equipo de Martino se calzó el buzo de candidato y el pueblo leproso se acostumbró a mirar la cima. Y dejó de lado la otra lucha también de gran importancia. Es que la Lepra tiene material para estar donde está y nombres que entusiasman, con jerarquía internacional y que son envidia de cualquiera. Por eso la ilusión se hizo grande. Pero en la Bombonera los rojinegros no supieron descifrar el partido, no tuvieron el vuelo de otras veladas y sólo pudieron cosechar un punto cuando necesitaban los tres para no perderle pisada a un Vélez que ahora sacó 3 de ventaja. Es cierto que estuvo cerca de perderlo, pero también ahí de ganarlo con ese toque final de Urruti que paralizó los corazones.
Newell’s debía volver a ser el de otras jornadas para lograr la levantada después de dos empates que le hicieron perder el liderazgo. No pudo ante un Boca desahuciado. Para colmo de males Lanús, que viene silbando bajito, volvió a ganar y quedó en la misma línea con 29.
Los números no son tajantes, pero marcan tendencia. En Newell’s mostraban que de siete encuentros que había jugado fuera de casa, sólo ganó en dos oportunidades y empató en los cinco restantes. Y anoche sumó otra igualdad más en esta tabla. También vale decir que le permitió conservar el invicto, algo que sólo el rojinegro luce en este campeonato.
Newell’s dejó pasar una chance importante de mantenerse a tiro del único líder, aunque aún falta un trayecto importante con doce unidades en juego. Por eso se hace imperioso para los rojinegros volver al camino de las victorias. Nada está definido, sobre todo teniendo en cuenta que los de Liniers tienen que jugar el fin de semana frente al conjunto de Falcioni, quien ayer nuevamente tuvo que escuchar de los hinchas el grito loco de “Riquelme, Riquelme”.
Newell’s sumó para la tabla de abajo y para la Libertadores. Pero le resultó escaso para la lucha de arriba. La de la gloria eterna. l