El jueves 31 de octubre decidimos con mi pareja ir al cine del Shopping del Siglo (Cines del Centro) a ver “Blue Jasmine”. Al llegar a la boletería y pretender sacar nuestras entradas, la señora que atiende la boletería nos dice: “No la vamos a proyectar porque no hay nadie” (sic). Inmediatamente pensé en ese drama humano de pensar que somos lo que realmente no somos, pero esto era peor: ni siquiera “éramos”. La primera reacción fue buscar un espejo para comprobar si habíamos entrado en un estado de invisibilidad y/o buscar nuestros documentos pensándonos víctimas de un complot de robo de identidad. Muy suelta de cuerpo nos repite: “Si viene más gente quizás la demos, pero a esta hora no creo…”. Más allá de la indignación que nos causó perder la única noche que teníamos para ver esa película, al haber optado por este lugar entre tantas ofertas, nos molestó que la empresa no cumpla con los compromisos publicitados: película, lugar, horario. Como desconocemos el criterio que tiene la empresa sobre cuál es la cantidad mínima de espectadores necesaria para realizar la proyección de la película, ni tampoco lo informan, recomiendo no arriesgarse a ir a dicho lugar para no sentirse destratados y engañados. De más está decir que posteriormente a este hecho y mientras tomábamos un café en el bar lindante a la boletería, pudimos observar cómo esta señora de la boletería “limpió” a tres personas más que se acercaron a sacar sus entradas. Algo que resulta totalmente increíble.
Gustavo A. Albertengo
DNI 12.256.060






























