Según el diccionario soberanía significa la autoridad del pueblo transferida a sus representantes para defender sus derechos. Pueblo es el conjunto de personas con un pasado histórico común, donde costumbres y tradiciones forjan una idiosincrasia. Colectividad es una reunión de individuos de la misma especie o de varios individuos dedicados a cuestiones inherentes a sí mismos. Desde este punto de vista la fiesta de colectividades representa una regresión seudocultural con una clara intención comercial y una solapada colonización pedagógica que atenta contra nuestra identidad. Con la masiva llegada de inmigrantes, paulatinamente se desarrolla una simbiosis cultural "afro-europea-latinoamericana" claramente expresado en el folclore argentino. El error consiste en mostrar "la fiesta" como representativa de la ciudad, lo que constituye una afrenta para los que sentimos orgullo de ser argentinos, y lo más oprobioso es ocupar un enclave histórico donde el general Belgrano nos legó el símbolo de identidad. El argumento de los que gobiernan es que "Rosario bajó del barco" y así se justifica el apoyo a esta iniciativa. Imagino que similar estado de ánimo tendrían viviendo en Malvinas.Con respeto a los que fomentan "la nostalgia gringa" (están en su derecho) dentro de los límites que ocupa la entidad que los nuclea, quiero decir que ningún gobernante en el mundo destinaría ni un centavo de presupuesto en un evento potenciado por entidades con espíritu sectario, indiferentes a nuestro destino de Nación, que se dan el lujo de humillar al país anfitrión considerándolo una colectividad más. Esta es la razón fundamental de nuestra postergación como país desarrollado. Al respecto, cabe citar al papa Francisco, quien en el 2010 expresó: "La peor desgracia de una Nación dependiente es tener al hombre que la habita con mentalidad dependiente", por lo tanto la dirigencia debe decidir si somos "comparsa exótica o pueblo digno con autoestima".






























