Un operativo policial en dos pasos efectuado ayer en Coronda terminó con la detención de cinco
hombres por un sangriento incidente durante un cumpleaños en Rosario el domingo: el ataque a tiros
contra una casa de la zona oeste que terminó en dos asesinatos. En el grupo arrestado emerge la
figura un joven obrero del frigorífico Swift como principal implicado. Se llama Claudio Miguel
Villalba, le dicen Cuatro y fue señalado por el grupo de las víctimas como el responsable máximo de
la agresión.
Uno de los policías rosarinos que estuvo en el operativo confesaba que le parecía triste el modo
en que Villalba habría arruinado su vida si en el futuro lo definen culpable por el salvaje ataque
de anteayer. “Nos contó que el apodo le viene del fútbol. Era muy buen defensor y lo habían
fichado en Racing de Avellaneda pero una lesión le cortó la carrera. Jugaba de dos y lo llamaban
Cuatro por Cuatro porque era muy aguerrido”, señaló el oficial. “Tenía buen trabajo y
buen sueldo. No tenía antecedentes penales”, agregó.
Villalba es parte del grupo acusado de participar de la delirante balacera contra una casa de
Liniers 4217, en la zona oeste, el domingo a las 5.30. A esa hora un grupo de individuos que
llegaron en moto y en un auto tocaron el timbre de esa casa. Cuando salieron los vecinos, con
quienes habían protagonizado una pelea previa, les descargaron una ráfaga de 30 balazos.
En el ataque resultó gravemente herido Jorge Conrado Vallejos, de 42 años, que trabaja como
obrero vial. Su hijo Mauro, de 18 años, murió en el acto. Un amigo que estaba en la casa, Paulo
Herrera, de 32 años, llegó agonizante al Hospital Clemente Alvarez, donde murió.
Ayer a mediodía todos en el barrio escuchaban de boca de los sobrevivientes que el Cuatro
Villalba, vecino de la vuelta, había protagonizado la matanza. Y ayer en la Jefatura de Rosario una
primera mención de ese nombre llegó desde Coronda.
En esa ciudad vive una hermana de Cuatro llamada Epifanía. En la casa del barrio Santa María
donde vive ella y de su pareja, Sixto R., de 40 años, se estacionó un Peugeot 504 celeste
metalizado, que había llegado desde Rosario con cinco hombres. Tres de los ocupantes, según fuentes
policiales, fueron hasta la ribera del río con la intención de contratar una canoa para cruzar a la
isla. El motivo del arribo fluyó veloz: a las 9 de ayer apareció en el sitio la policía corondina y
preguntó en la casa de quién era el vehículo y qué hacían allí.
Nada contento con la visita, el dueño de casa contestó que esa gente estaba implicada en dos
homicidios ocurridos en Rosario. En ese momento quedaron detenidos los dos que estaban allí: Jesús
Acosta, de 40 años, y Juan Carlos Acevedo, de 43. Ambos tienen domicilio a pocas cuadras de donde
ocurrió el ataque. Se presume que no participaron del atentado.
Desde la Jefatura de la Unidad Regional XV dieron la novedad a Rosario. Y una comitiva de la
Agrupación Unidades Especiales (AUE) con los jefes de las secciones Homicidios e Investigaciones
fueron hacia allí. A las 17 los policías rosarinos divisaron a tres personas con bagallos a la vera
de la autopista en el carril norte. Se acercaron a identificarlos y resultaron ser los buscados: el
Cuatro Villalba, su hermano Gustavo, de 26 años, y un primo de ambos, Jorge Mendoza,
No hubo ni amago de resistencia. Ninguno de los detenidos tiene prontuario. “Ahora habrá
que definir cómo ocurrió esta desgracia entre vecinos que prácticamente se criaron juntos”,
dijo anoche un jefe policial.