El Papa Benedicto XVI dijo ayer que existe un solo matrimonio, el constituido por un hombre y una mujer, y pidió a la Iglesia una mayor seriedad a la hora de autorizar bodas, así como a la hora de declarar nulos los matrimonios.
El Pontífice hizo estas afirmaciones en el discurso que dirigió a los jueces, oficiales y colaboradores del Tribunal de Rota, encargado de validar los matrimonios católicos, a quienes recibió en el Vaticano con motivo de la inauguración del año judicial.
Benedicto XVI reconoció que los problemas que llevan a anular un casamiento no siempre se pueden anticipar, pero dijo que mejores consejos prematrimoniales, que la Iglesia exige a las parejas, podrían evitar un “círculo vicioso” de matrimonios anulados.
El derecho a casarse por iglesia, agregó, exige que la pareja celebre su matrimonio y lo viva con autenticidad y honestidad.
“Nadie puede arrogarse el derecho a una ceremonia nupcial”, dijo.
El pontífice usó su discurso anual ante el tribunal para enfatizar la importancia de la indisolubilidad del matrimonio y pedir a sus miembros que eviten la tentación de conceder anulaciones basadas en caprichos. El año pasado, pidió a la corte que se esforzara por animar a las parejas a seguir juntas y que separara la “caridad pastoral” de la necesidad de hacer respetar las leyes de la Iglesia.
Dijo que los sacerdotes tienen una tarea importante a la hora de discernir si las parejas están preparadas y son capaces de tener un matrimonio válido.
“La Iglesia y la sociedad en general le dan demasiada importancia al beneficio del matrimonio y la familia basada en él como para no hacer un compromiso pastoral profundo con él”, dijo.
La principal preocupación del Vaticano respecto de las anulaciones es el exceso de casos en Estados Unidos, donde en 2006 hubo más pedidos que en todo los demás países juntos.
El Obispo de Roma reflexionó en su discurso sobre los cursos de preparación al matrimonio y exigió el “máximo cuidado” en la formación de los futuros esposos y en la “previa” verificación de sus convicciones sobre los “compromisos irrenunciables para la validez” de ese sacramento.
El Papa Ratzinger lamentó que el hecho de que muchas veces los cursos prematrimoniales, los exámenes de los novios, las publicaciones matrimoniales y los otros medios para las necesarias investigaciones son vistos como “un simple formulismo”.
“No existe un matrimonio de la vida y otro de derecho. Sólo existe un matrimonio, el cual está constituido por el vínculo jurídico real entre un hombre y una mujer, un vínculo en el que se apoya la auténtica dinámica conyugal de vida y amor”, afirmó.
El Pontífice agregó que está difundida la mentalidad de que a la hora de admitir a las parejas al matrimonio por la Iglesia, los sacerdotes deben tener la manga ancha, “ya que está en juego el derecho natural de las personas a casarse”.
“El matrimonio y la familia son instituciones que tienen que ser defendidas ante cualquier equívoco”, añadió el Papa, que insistió en que los novios deben saber lo que significa el matrimonio, “único e indisoluble”.
Benedicto XVI destacó la importancia del diálogo de los pastores con la pareja, con cada uno de ellos por separado, siempre teniendo en cuenta que los aspirantes son los primeros obligados a celebrar un matrimonio válido.
Y en este punto, el Papa abogó por una acción pastoral para evitar la nulidad de los matrimonios, señalando que hay que romper el “circulo vicioso” de una admisión “por descontada” al matrimonio. l (AP)





























