Asesinan a un hombre de un balazo y acusan a dos mujeres
Sergio Víctor Salinas tenía 51 años y en la villa Spiro lo conocían como Cabezón. El domingo, al
filo de la medianoche, el Cabezón Sergio caminaba por Spiro al 300 bis cuando una vieja rencilla
que mantenía con dos mujeres del barrio que conviven en pareja derivó en un ataque.
27 de enero 2009 · 01:00hs
Sergio Víctor Salinas tenía 51 años y en la villa Spiro lo conocían como
Cabezón. El domingo, al filo de la medianoche, el Cabezón Sergio caminaba por Spiro al 300 bis
cuando una vieja rencilla que mantenía con dos mujeres del barrio que conviven en pareja derivó en
un ataque. Un balazo le perforó la arteria femoral y cayó mal herido. Fue socorrido por sus
familiares en un taxi pero llegó muerto al hospital Provincial. Se desangró. Fuentes policiales
aseguraron que del lugar se secuestraron vainas calibre 22. Una de las mujeres, de 30 años, fue
detenida en el lugar. La otra, de 33 años, está prófuga.
El asesinato del Cabezón Sergio aconteció ante varios vecinos que al iniciarse
la madrugada del domingo aprovechan una noche de respiro entre tanto verano agobiante. Sin embargo
consultados ayer una decena de vecinos que residen sobre Spiro entre Tafí y Cepeda —a unos
300 metros del tanque de Aguas Provinciales de Grandoli y Güiraldes— dijeron no haber
presenciado el incidente. O ser lo suficientemente nuevos en el barrio para desconocer la historias
de los protagonistas. "No me pongas nada en el diario porque me van a venir a cuetear la casa", se
sinceró una mujer.
Pasado con tropiezos. El Cabezón era un hombre con antecedentes penales. Tres de
ellos desde 2005 y dos capturas de 1997 y 2008."Era un hijo de puta. A las chicas ya las tenía
cansada", explicó un familiar de las mujeres acusadas por el homicidio: Patricia Juncos, de 30
años, y Emilse Paré, de 33 años. "Yo le decía a Emilse: «Dejalo. No te pelees con ese tipo». Pero
no me hizo caso. Ella me decía: «Este tipo amenazó con que me iba a matar a mi hijo (de 17 años).
Ya me tiene cansada»", recordó la mujer. Junco y Paré viven sobre Spiro a mitad de camino entre
Tafí y Cepeda y tienen un quiosco-granja. La relación entre las mujeres y Salinas era más que
tensa. Y esto se agravó cuando Junco fue detenida en abril pasado acusada de haber baleado en la
cabeza a Cristian David Ledesma, de 27 años, y según las fuentes consultadas medio hermano del
Cabezón.
Ledesma fue hallado el 18 de marzo de 2008 en uno de los pasillos de Grandoli y
Biedma con un disparo en la nuca. Murió el 9 de abril y Junco permaneció encarcelada durante un mes
y medio, acusada por el crimen. "La embagayaron. Ella no tuvo nada que ver. Sólo lo había agarrado
a trompadas una vez. A ese muchacho lo mató un tal Joel", explicó la familiar de las mujeres. Paré
también tiene antecedentes penales y es prima por parte de padre de Walter Paré, el rusito, de 27
años. Un joven con historial delictivo vinculado a la barra del Tanque de la hinchada de Newell"s.
Así, entre amenazas cruzadas y roces continuos, las mujeres y Salinas se toparon otra vez el
domingo por la noche.
El fin. Pasadas las 23.30 Salinas y una sobrina regresaban de la casa de un
pariente cuando al derivaar por uno de los pasillos que comunican a la villa se toparon con Paré y
Junco, quienes iban en una moto. Que hubo un cruce de insultos y una invitación a dirimir los
viejos rencores. Las mujeres se fueron. Salinas las siguió caminando. "La sobrina comentó que
Salinas fue hacia la casa del padre de una de las mujeres y que ahí, en Spiro al 300 bis, se las
encontró nuevamente. Sonaron disparos y Salinas cayó con un disparo en la femoral. Aunque sus
familiares lo quisieron evacuar en un taxi, murió antes de llegar al Provincial", explicó un
vocero.
Sobre el pavimento de Spiro podía verse un reguero de sangre de unos 40 metros,
que iba desde el número 312 hasta el 270. Es decir desde casi mitad de cuadra hasta la esquina con
calle Tafí. Como pudieron lo subieron a un taxi en Grandoli y Spiro y lo llevaron al Provincial,
donde llegó muerto.
La cuadra se pobló de patrullas y policías. En el lugar lograron detener a
Junco, quien según los pesquisas, habría admitido ser la autora del crimen. Del lugar se recogieron
al menos cinco vainas servidas calibre 22. Los investigadores no descartaban la posibilidad de que
las dos mujeres hubieran abierto fuego contra Salinas.