Sólo tres de cada diez jóvenes argentinos hablan una lengua extranjera. Esta es
la principal conclusión de un estudio encarado por la Consultora TNS Gallup a pedido de la
Universidad de Palermo (UP) y conocido como "La voz de la nueva generación". La investigación se
realizó en noviembre del año pasado en todo el país y abarcó a jóvenes de 10 a 24 años. Dos
especialistas consultadas por LaCapital destacan el valor de aprender otro idioma y señalan que
cuanto a edad más temprana se comience es mejor.
El estudio revela que la proporción de chicos, adolescentes y jóvenes que hablan
otro idioma, además del español, aumenta en las clases medias y altas (un 61 por ciento a un 19 por
ciento de clases más bajas). También las diferencias se hacen notar respecto de las zonas
geográficas: las urbanas corren con ventaja; y en cuanto a género es algo más frecuente entre las
mujeres (32 por ciento sobre el 27 por ciento de los hombres).
El análisis (abarcó una muestra de 909 jóvenes y chicos) indagó además sobre el
uso cotidiano de palabras en otro idioma para comunicarse con su entorno, un hábito —señala
el trabajo— que alcanza a tres de cada diez jóvenes argentinos, y en la misma proporción a
los adultos. La directora de investigación de TNS Gallup, Constanza Cilley, y el decano de la
facultad de Ciencias Económicas de la UP, Gabriel Foglia, recuerda que la investigación encarada se
extiende a otros consumos culturales de los jóvenes.
¿Y dónde está la importancia de manejar otro idioma? Dos especialistas aseguran
que dominar una lengua extranjera permite una mejor mirada sobre el mundo, además de otorgar una
ventaja laboral o académica. Tan es así, que la misma ley de educación nacional incorpora "la
enseñanza de al menos un idioma extranjero" de manera obligatoria en el nivel primario y
secundario.
La profesora Elda Dagnino enseña francés en la Facultad de Ciencia Política de
la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y está convencida de que "aprender más de un idioma
enriquece la formación integral".
Además señala que tiene un plus: les permite a los alumnos revisar la gramática
castellana con la que a veces llegan con dificultades a la facultad. Su cátedra de francés es
buscada en la Universidad por los alumnos. El mérito está en una metodología que incentiva la
creatividad.
Dagnino educó durante muchos años en el Normal Nº 1, reconocido por ser una
institución de lenguas vivas. ¿Hay edad para aprender un idioma?, preguntó La Capital. "No,
pero si aprende desde chico, como todo, es mejor", responde y aclara que más allá de los años
también depende de la persona: "Algunos están dotados para aprender con facilidad, tienen buen oído
y pronunciación".
La presidenta de la Asociación de Profesores de Inglés de Rosario (Aprir), Nora
Séculi, acuerda con Dagnino sobre las ventajas de empezar desde chiquitos con los idiomas: "Es
interesante que se comience lo más temprano posible, por distintas razones, inclusive de percepción
de sonidos".
En su opinión, es aconsejable que este aprendizaje se dé naturalmente, como se
incorpora la lengua nativa o como en un juego. "No es bueno agobiar a los más chiquitos",
advierte.
"No necesitamos atraer público", bromea la educadora que enseñó durante 22 años
literatura inglesa en los profesorados, al referirse a la preferencia de muchos a estudiar el
inglés. "La mayoría —comenta— se inclina por esta lengua para conseguir un mejor
trabajo o seguir un estudio en el exterior".
Más allá del peso particular del inglés, la profesora considera que sumar
cualquier idioma "da una mayor apertura mental, permite conocer otras culturas, entender el mundo
de otra manera y ser un poco más amplios en la percepción de los demás".