El pasado martes 20 de mayo tomé a las 8 de la mañana un colectivo de la línea 138 que iba repleto de gente, a tal punto que no podíamos ni sujetarnos. Mi día transcurrió normalmente: fui a trabajar y luego al centro a hacer algunas compras. Al momento de pagar me doy cuenta que no tenía la billetera en la cartera, pero pude pagar las compras con un dinero que llevaba en el bolsillo. A la noche, un señor al cual no conocía, se acercó hasta mi casa preguntando por mí y sorprendida lo recibí. Este señor es el chofer de la línea 140 que encontró en su colectivo toda mi documentación, que al parecer el carterista que me robó la desparramó en su interior. Gracias a él recuperé mis pertenencias, pero en ese momento de sentimientos encontrados de emoción y nervios, olvidé preguntarle al señor su nombre. Por medio de esta carta quiero agradecerle profundamente el gran gesto de amabilidad, que realmente es de destacar en estos tiempos. Mil gracias al chofer de la línea 140.




























