Economía

La protesta callejera se hace sentir con contundencia

La movilización fue la primera reacción opositora al modelo. Y convirtió en activo al paro nacional de la última semana.

Domingo 30 de Septiembre de 2018

Desde las primeras protestas contra los despidos privados y estatales en diciembre de 2015 hasta el paro masivo y contundente de la última semana, la movilización de trabajadores y distintos sectores sociales construyó un actor político de importancia creciente en estos dos años y medio. Con su diversidad y sus diferentes tiempos, la protesta callejera se convirtió en el principal opositor al actual modelo económico, llenó espacios que dejó un sector de la política partidaria y logró condicionar, en algunos momentos, las estrategias de la oposición. La crisis social y económica, que se profundiza con el duro ajuste en marcha, multiplica y amplía esta expresión, a la vez que alienta su convergencia.

El paro nacional que convocó la CGT para el martes pasado, que conectó además con la huelga de 36 horas dispuesta por las CTA y sectores críticos de la central, fue el más contundente y masivo durante la administración de Mauricio Macri. Fue precedido por un eslabonamiento de conflictos y movilizaciones que reconoce algunos hitos, como las primeras protestas por los despidos y recesión en Cresta Roja y las cesantías en dependencias públicas, los ruidazos contra el aumento de tarifas, las marchas federales, las movilizaciones por la ley antidespidos, las protestas contra la reforma previsional, las grandes movilizaciones docentes y, más recientemente, las concentraciones en defensa de la universidad pública.

Estos movimientos, capilarizados en centenares de conflictos por despidos, cierres de fuentes de trabajo, luchas salariales o contra ajustes presupuestarios, reconocen como protagonistas a distintos espacios políticos y sociales que, gradualmente, apuntan a converger y sumar nuevos actores. Eso ayuda a comprender la masividad de la huelga de la semana pasada.

El martes, en el cruce de las peatonales, más de 20 mil trabajadores protestaron contra la política económica y reclamaron a los legisladores nacionales que no aprueben el proyecto de presupuesto nacional 2019. Frente a una multitud que se extendió por varias cuadras, los referentes gremiales nucleados en el Movimiento Sindical Rosarino (MSR), el Movimiento Obrero Santafesino (MOS) y la CTA-T reivindicaron el título de Rosario.

"Así como el presidente del Banco Central renunció en medio de la rosca con el FMI, le decimos a este gobierno que si quiere hacer un gesto a los trabajadores, eche al peor ministro de Trabajo de la historia", reclamó Martín Lucero, secretario general de Sadop (docentes privados) desde el palco.

Jesús Monzón, de la CGT San Lorenzo, reclamó "luchar para derogar la reforma previsional" que recortó la movilidad de los haberes para el sector pasivo. Alberto Botto, secretario general de Luz y Fuerza y del Movimiento Sindical Rosario (MSR), reclamó el compromiso de los parlamentarios santafesinos de rechazar el proyecto de presupuesto 2019, que incluye un recorte de casi 400 mil millones de pesos en el gasto primario y un aumento del 48% en el pago de los intereses de la deuda.

En un documento firmado por los gremios organizados, que leyó la titular del Sindicato de Amas de Casa, Rita Colli, se afirmó que "ese acuerdo es inviable económica y socialmente".

"Hagan su análisis, antes el problema era el impuesto a las ganancias sobre los salarios, hoy el problema es el hambre", dijo Botto al cerrar el multitudinario acto. antes, recordó que los sindicatos presentes fueron los que se movilizaron "casi desde el primer día" de la actual administración. "Advertíamos que esta política económica iba a terminar mal, entonces desde algunos sectores nos decían que hacíamos oposición por oposición misma", relató.

El escenario es ahora distinto. Desde el mediodía del lunes hasta los actos del martes, el papel de la protesta callejera y la construcción de la unidad en la acción volvió a ser la consigna común de la jornada de paro nacional. No alcanzó para unificar los actos. Sí para que, más allá de los posicionamientos dirigenciales, los manifestantes se entremezclen, derribando alambrados políticos.

"En Santa Fe hubo también actos en la ciudad capital, en Gálvez y Reconquista, la característica de estas protestas es que hay gremios de la CGT y la CTA juntos", enmarcó Sonia Alezzo, secretaria general de Ctera. "En el gobierno quieren que marchemos cada uno por su lado, pero nosotros debemos profundizar en la acción el camino de la unidad, la lucha y la movilización", dijo, al mismo tiempo que advirtió sobre la escalada represiva en contra de los trabajadores.

Sergio Rivolta, secretario adjunto de La Bancaria Rosario, advirtió que "este gobierno puede tener a todos los medios y las corporaciones pero no puede tener la calle, porque la calle es de los trabajadores".

La ola y el mensaje

"Esta es parte de la ola que queremos construir, que hiervan las calles de trabajadores", gritaba un día antes, el lunes al mediodía, la titular del sindicato de profesionales de la salud, Siprus, María Fernanda Vorobiof. Fue en el acto que organizaron frente a la sede de Gobernación los movimientos sociales (CCC, Barrios de Pie, CTEP y FOL), la CTA-Autónoma y sindicatos moyanistas como Recolectores y Dragado y Balizamiento, integrantes de la Multisectorial 21 F.

Fue una masiva movilización de más de 10 mil personas abrió la jornada de protesta nacional de 36 horas. Desde la plaza 25 de Mayo hasta la plaza San Martín,reunió a un mosaico de organizaciones muy diverso. "Estamos muy contentos por la unidad que hemos conseguido, es la unidad posible y es una unidad generosa", remarcó Gustavo Teres, de la CTA-A. Para el dirigente, "más allá de las discusiones sobre la unidad de las centrales sindicales, lo que no se negocia en la unidad en la calle, con los trabajadores".

Eduardo Delmonte, líder de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) local, destacó "la plaza tan diversa", mientras que Edgardo Arrieta, secretario general de Dragado y Balizamiento en Rosario, advirtió que "a partir de este paro, y aunque el gobierno no nos escuche, vamos a estar todos los días en lucha".

Andrada, del Sindicato de Recolectores, fue duro con la cúpula sindical nacional. "Hay dirigentes que no entienden el mensaje de la calle y siguen escondidos debajo de sus sillones, los invitamos a que salgan y se sumen a la lucha", dijo.

Manuel Leiva, secretario general de la Federación Universitaria de Rosario (FUR), pidió la unidad de trabajadores y estudiantes. Alejandra Fedele, de la CTEP, reclamó profundizar el camino de la lucha unitaria.

La protesta en la calle, la unidad de los trabajadores y otros sectores tiene un objetivo. Pelear contra una política económica que provocó desempleo, pobreza y recortes presupuestarios en servicios esenciales del Estado. Raúl Daz, referente de ATE Rosario, lo sintetizó: "Estamos acá para decirle a Macri que basta de despidos, de pobreza y de ajuste".

La nueva batalla es el presupuesto 2019, que, entre otras cosas, viene con recortes en transferencias a provincias para servicios esenciales, así como en salud, educación y ciencia y tecnología.

"Hay que reclamar a los políticos que resistan este presupuesto", enfatizó Arrieta. Teres les habló a los legisladores nacionales por Santa Fe: "Este presupuesto no debe pasar, les va la vida en ello a los jubilados, a los trabajadores a los discapacitados que sufren los recortes de programas oficiales".

Unidad sindical

Un día después, el reclamo fue el mismo en el acto que un conjunto de grandes gremios industriales, comercio y servicios protagonizaron en la Plaza Pringles. Son los sindicatos nucleados en la Unidad de Acción Sindical. Trabajadores de la UOM Rosario, Smata (mecánicos), Empleados de Comercio, Uocra, Municipales de Rosario, UPCN, Obras Sanitarias, Petroleros Rosario, Aguas y Gaseosas, Confiteros, Estaciones de Servicios y Aduanas, entre otros.

Luis Battistelli, secretario general de la Asociación Empleados de Comercio de Rosario, subrayó la contundencia del paro y señaló que la crítica situación "hace que todos los afectados nos juntemos", por eso muchos gremios adhirieron a la medida de fuerza.

"Estamos planteando un plan de lucha con todos los que en este paro se nuclearon en distintos actos", precisó.

La secretaria general adjunta del gremio de los municipales, Yamile Baclini, remarcó en el acto que el paro nacional de ayer "es el comienzo de un plan de lucha".

"Hay que garantizar la educación, tenemos derecho a una vivienda digna, derecho al trabajo, esta unidad no distingue sectores, ni entre hombres y mujeres, ni estudiantes y jubilados, basta de ajuste para los trabajadores", enfatizó.

"No queremos una reforma de Estado que nos deje afuera, no queremos un presupuesto que achique, queremos un Estado que nos incluya, que nos sostenga y nos de respuesta. Queremos continuar con este plan de lucha porque cuanto más nos bastardeen más en la calle vamos a estar", enfatizó.

Con el dramático telón de fondo de más de 5 mil suspensiones en toda la industria automotriz, incluida la planta local de General Motors, el secretario general de Smata Rosario, Marcelo Barros, participó de esa marcha. "Esta masividad es consecuencia del hambre que está pasando el pueblo, la desocupación, suspensiones y el avasallamiento", afirmó Marcelo Barros de Smata.

Antonio Donello, de la UOM Rosario, batalla en un sector en el que se multiplicaron los despidos y suspensiones. Hay industrias que trabajan al 20% de su capacidad. "Este es el cuarto paro que se le hace al gobierno y esperamos que escuche esta vez", dijo.

En el cordón, la Intersindical de gremios realizó una masiva convocatoria en la tradicional esquina de los bancos, en San Lorenzo. Los despidos en Fabricaciones Militares, la crisis de Refinería San Lorenzo, son muestras emblemáticas de una situación de crisis social y económica extrema. La actividad industrial en todo el país expulsó en dos años y medio a casi 90 mil empleados formales.

Precisamente, uno de los referentes del conflicto de la ex OIL, Héctor Brizuela, del Sindicato Unido de Petroleros e Hidrocarburíferos (Supeh), cerró el acto. "Hoy la industria petrolera de Santa Fe se está muriendo", abrió Brizuela, y lamentó que este modelo es peor que el de los 90, porque nos lleva a cerrar la historia en el Cordón".

"Este plan de lucha lleva a estar más presentes en la calle, para que escuchen a los trabajadores, y si no lo hacen, estaremos haciendo un paro regional para decirles que el Cordón está de pie", arengó.

Julio Barroso, secretario general del gremio Químico de San Lorenzo apuntó: "El plan de lucha ya está en marcha, la tarea está en seguir concientizando a los compañeros y a otros sectores de la economía popular como pymes y pequeños comerciantes que permita una acción conjunta".

Daniel Yofra, secretario general de la Federación Aceitera, denunció que "la profundización de la política neoliberal del gobierno nacional golpea al pueblo trabajador en todos los niveles". Y pese a que las empresas agroexportadoras del sector están entre las ganadoras del modelo, se produjeron decenas de despidos en lo que va del año. "Estas patronales actúan al amparo del clima de época creado por un Ejecutivo que le da vía libre a todas las arbitrariedades y que, incluso, suprimió el Ministerio de Trabajo como clara señal", señaló.

Los aceiteros exigen la suspensión de los despidos por 180 días. "A la crisis se la enfrenta con políticas de desarrollo y producción para el pleno empleo, con salarios mínimos vitales de acuerdo a su definición legal y paritarias libres", subrayaron desde la entidad gremial.

Por estos carriles, transcurrió la masiva protesta de esta semana. La calle se expresó, pero con criterio político. Walter Palombi, de Correos, lo sintetizó en el acto del cruce de las peatonales: "Acá no se va a escuchar que se vayan todos, sabemos que de este conflicto se sale con más política".

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