“La política económica es que no hay plata, por eso el presidente se aferra al superávit fiscal como su fundamento político”. Así lo dijo el economista Juan Carlos De Pablo, un interlocutor habitual del presidente Javier Milei, durante la conferencia que organizó en Rosario la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la Federación Gremial de Industria y Comercio (Fecoi).
De Pablo desembarcó en la ciudad en un momento crucial para el gobierno, luego de que se entonaran los dólares paralelos, y cuando los indicadores de actividad económica muestran que la prometida evolución en V de la economía está bastante lejos. “En el gobierno manejan algunos datos sobre que en abril se habría equilibrado pero, en todo caso, parece bastante frenada la inversión”, señaló el economista.
Navegando entre los elogios que le brinda periódicamente el presidente y una visión muy objetiva de la realidad económica, De Pablo evitó describir en torno del oficialismo una compleja trama de decisiones en materia de política y economía. “La cosa es sencilla, el presidente no tiene legisladores ni gobernadores, su ancla es el superávit, y sabe que si si afloja hace las valijas, por eso no va a haber muchos cambios en ese sentido”, señaló.
En ese aspecto, también relativizó la importancia de la sanción de la ley Bases y la convalidación del decreto 70 en la marcha de la economía en el corto plazo. “En el largo plazo son discusiones fundamentales pero en lo inmediato ese debate no tiene influencia sobre las principales variables”.
El despertar del dólar
Una de ellas, el tipo de cambio, fue sometido a presión en las últimas semanas con el despertar del dólar blue y el fin del carry trade que permitió la estabilidad cambiaria de los meses anteriores. “El presidente está decidido a que no haya salto devaluatorio y entiendo que va a mantener su decisión porque está obsesionado con la desaceleración inflacionaria”, dijo, aunque al mismo tiempo se mostró preocupado porque “los costos en dólares siguen subiendo, si esto no se corrige en cualquier momento volvemos a Miami a decir deme dos”.
En este punto, advirtió que, si bien es partidario de la apertura económica, “hoy la importación tiene más abogados que la producción local”. Por eso, insistió, a contramano de los anuncios de Milei en Córdoba, que “no hay que bajar ahora el impuesto País”.
En materia de impuestos, también se mostró a favor de reponer el tributo a las Ganancias sobre los salarios, en un contexto en el que “hay una caída de la recaudación”.
La obsesión del presidente
También reclamó un poco de equilibrio en las decisiones de política económica. “En su obsesión por bajar la inflación el gobierno puso un freno a su propio programa, congelando tarifas, pero habría que buscar algo intermedio entre aumentarlas 300% y dejarlas en cero”, dijo.
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Antes de la conferencia de De Pablo, el presidente de Fecoi, Edgardo Moschitta, se refirió ante los empresarios presentes en el Ros Tower a la difícil situación por la que atraviesa la economía real.
El panorama local
“El gobierno nacional planteó un verdadero cambio de rumbo, y esto al inicio trae algunos problemas al sector empresario, que no la está pasando bien, a la vez que no se ve una rápida recuperación”, señaló.
Aunque se mostró de acuerdo con los lineamientos generales de la actual administración, admitió que “todavía hay cosas que no se terminan de acomodar”. Mientras se esperanzó con que el campo mejore y recupere su poder de demanda y dinamización de la economía, señaló que en el actual momento los empresarios deben “apelar a toda su capacidad de resiliencia”.
En el medio de ambos interlocutores, el presidente de la CAC, Natalio Grisman, se explayó en una enfática arenga a favor del presidente, reclamó al Congreso que le apruebe todas las leyes que manda y exigió a los empresarios que “aguanten todo lo que puedan”.