Economía

Hace falta un plan de vuelo para encontrar el rumbo económico

La actividad industrial cayó (5%) durante el 2018, ya no es noticia al igual que la economía en su conjunto.

Domingo 10 de Febrero de 2019

La actividad industrial cayó (5%) durante el 2018, ya no es noticia al igual que la economía en su conjunto. Puede que el número te suene a poco, hasta insignificante aunque ciertamente no lo es.

En rigor de verdad 5% es una enormidad, solo que acostumbrados a números tan gruesos como los de la inflación +100% en esta era gubernamental, +3.500% en tarifas de servicios, la deuda externa en +50%, parece una cifra casi irrelevante.

Imagínate por un momento que este país o cualquier economía es como un avión Lockheed C-130, el famoso Hércules. El principal avión de transporte de las fuerzas aéreas que muchos países utilizan para sus misiones, dado que pueden trasladar toneladas de equipajes y volar por más de 3.000 km.

Estos verdaderos monstruos del aire son propulsados por cuatro motores turbohélice fabricados en los Estados Unidos desde los años 50 por la compañía Lockheed en los que cada uno de estos motores contiene 3.750 HP de potencia unitaria y con una velocidad crucero de 540 km/hora. Un verdadero dinosaurio aunque por tierra, volando.

Si el Hércules fuera la economía argentina, pensemos que estamos sobrellevando un equipaje que se ha vuelto insostenible de trasladar, las bodegas repletas, los motores fallando y en algunos casos literalmente ya se apagaron. Las consecuencias son visibles.

La pregunta es, ¿a dónde está el piloto y cuál es el plan de vuelo?

Supongamos para atender este ejemplo, que estos "motores" son algo así como los componentes de la demanda agregada, lo que constituyen el Producto Bruto Interno de país, o lo que motoriza a que el titán del aire levante vuelo y transite su misión de servicios.

La producción de toda la economía (Y) = C + I + G + XN = DA

u Consumo: dependerá de la renta disponible, es decir lo que te queda para gastos luego de pagar todos los impuestos. Este es un componente vital en una economía ya que el consumo explica un 80% (estimado) del PBI. O sea que este motor a media marcha es letal en términos de dinámica económica. Cuando los salarios se retrasan contra la inflación (perdés capacidad de compra), el consumo lo sufre, te empobreces y le economía en su totalidad se resiente. ¿Te suena?

u Inversión: las decisiones son condicionadas por la producción actual, las expectativas de futuro (si lo que viene es o no mejor), las tasas de interés a los que podés apalancar tus proyectos y tomar créditos a tal efectos y también, como siempre, del componente impositivo de tu socio: el Estado. Los proyectos que no logran una TIR (tasa interna de retorno) positiva, en lo general se desechan.

u El gasto o inversión pública: corresponde a aplicación de los fondos recaudados (por impuestos) a cumplir con las funciones básicas del Estado (salud, educación, seguridad, asistencia social). La discusión más allá del porcentaje en función del PBI, está enfocada en la calidad y eficiencia del gasto. Las inversiones del Estado en obras públicas (útiles) motorizan a la economía, generen empleo e incentivan las inversiones. Cuando la burocracia y la trampa gana la pulseada, este motor en el mediano plazo se apaga y todos pagamos las consecuencias, menos quienes manejaban los fondos.

u El sector externo, como el diferencial entre las importaciones y las exportaciones. La relación con el mundo ofrece oportunidades de desarrollo a capitalizar siempre y cuando tengamos además de la visión acertada del mundo (integrarnos), una estructura de costos eficientes y competitiva (impuestos, tasas, tipo de cambio y leyes laborales pueden potenciar o sepultar las oportunidades).

La evolución y datos de estas variables son públicos. No vamos a redundar en cifras, pero sí repasar lo que nos pasa y entiendo que el piloto y su tripulación tienen claro este escenario, solo resta que nos comuniquen al resto de los argentinos que van a hacer con este mix.

El consumo cae irremediablemente con salarios que en 2018 perdieron 15 puntos contra la inflación. La inversión recibida los últimos años, el 90% se enfocó en el único sector que brinda resultados, el financiero (carry-trade). El gasto publico (las obras de infraestructura fundamentalmente) se freezaron para ajustarnos a la meta del déficit fiscal que nos comprometimos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) luego de haber pasado la gorra por el mundo todo.

Finalmente, un sector externo que comienza lentamente a revertir un déficit histórico (mas por la caída de importaciones que por un repunte sostenido de exportaciones). La caída de importaciones en insumos intermedios no es una noticia para festejar porque son el paso previo a las exportaciones que vienen.

Los motores de la economía argentina lucen un estado crítico. Hasta Vaca Muerta que es / era uno de los principales estandartes de una nueva economía productiva, comienza a titubear por el recorte de subsidios, las inversiones en proceso de revisión y varios centenares de trabajadores con un panorama tan incierto como el que caracteriza a nuestro horizonte económico.

Por estas horas se discuten los cierres de listas para las próximas elecciones y quienes van a postularse como los futuros pilotos de esta nave. Nada trasciende sobre cuáles serían los postulados para reactivar los componentes que nos permitan augurar una reversión en materia productiva.

Asumimos una deuda externa que creció del 50 a casi 80 puntos del PBI hay que pagarla. Y se paga si se produce. Finalmente se produce si hay condiciones.

Para los privados, la realidad micro se nos impone a la macro. La situación que a duras penas podemos lidiar en nuestro metro cuadrado, pide a gritos que nos hagan saber hacia dónde estamos yendo y bajo qué plan de vuelo. Por ahora silencio de radio.

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