El Fondo Monetario Internacional (FMI) indicó este jueves que en Argentina “el camino hacia la estabilidad macroeconómica será difícil” y en una hoja de ruta hacia adelante planteó la necesidad de eliminar el cepo cambiario, el impuesto País sobre las importaciones y mantener la competitividad del tipo de cambio, que tras la devaluación de diciembre último en términos reales se ubica entre 35 y 40% por encima del nivel que debería tener en el mediano plazo.
El organismo multilateral se manifestó así al analizar la situación de la Argentina en su staff report publicado este jueves tras la aprobación este miércoles de la séptima revisión del acuerdo ampliado bajo el Servicio Ampliado del Fondo (SAF) para Argentina por parte del directorio, lo que permitió el desembolso inmediato de alrededor de u$s 4.700 millones (o DEG 3.500 millones).
“Tras la muy necesaria corrección del desajuste cambiario, la política cambiaria deberá calibrarse cuidadosamente para apoyar la acumulación de reservas”, y que “habrá que tener cuidado de evitar una rápida reversión de las anteriores ganancias de competitividad para garantizar un superávit por cuenta corriente coherente con los objetivos de acumulación de reservas”, alertó el organismo, lo que cual sugiere que una eventual devaluación para evitar ese desfase.
No obstante el FMI sostuvo que recibió “con satisfacción” las “audaces” medidas iniciales del gobierno de Javier Milei, al tiempo que valoró su “determinación” en la aplicación de un “ambicioso plan de estabilización”.
El impacto del ajuste
Sin embargo, también reconoció que “se espera que las políticas fiscales estrictas y la corrección cambiaria inicial afecten fuertemente a la demanda interna, con una contracción del PIB real de alrededor de 2,8% este año“, una situación que deberán afrontar los argentinos. Al tiempo que “la inflación se acelerará en el corto plazo a medida que se vayan eliminando los desajustes de precios relativos y otros controles de precios”, estimó. Aunque “se espera que la desinflación se active poco después, gracias a la implementación de políticas estrictas”, indicó el staff report.
La buena letra a los ojos del FMI le garantizó al gobierno que el organismo le diera su aval para “la prórroga del programa hasta fines de 2024”, indicaron desde el staff report, con lo cual la próxima supervisión se concretará a fines de año.
“El personal recibe con satisfacción las audaces medidas iniciales y la determinación de la nueva administración en la aplicación de un ambicioso plan de estabilización para restablecer la estabilidad macroeconómica y volver a encarrilar el programa”, destacó el FMI, al tiempo que remarcó que “el compromiso de las autoridades para lograr superávits fiscales y por cuenta corriente gemelos es digno de elogio”.
En tal sentido, remarcó que “como resultado, la economía se ha alejado de una crisis de balanza de pagos en toda regla, aunque el camino hacia la estabilidad macroeconómica será difícil _es probable que las condiciones empeoren antes de mejorar_ y requerirá una aplicación sostenida de las políticas”.
Además manifestó su “satisfacción” con el compromiso de lograr un superávit primario del 2% del PBI este año y de eliminar todas las formas de financiación del presupuesto por el Banco Central.
Si bien apoya las medidas para garantizar la consolidación fiscal, advierte que “las medidas distorsionadoras, como los impuestos sobre el comercio, deberán sustituirse con el tiempo por medidas fiscales de mayor calidad que mejoren la estructura y la eficiencia del sistema tributario y refuercen el diseño de los sistemas de subsidios a los servicios públicos, pensiones y transferencias provinciales”.
En este sentido, “será necesario un esfuerzo continuado para asegurar la oportuna aprobación de la legislación fiscal, incluyendo el fortalecimiento del régimen del impuesto sobre la renta de las personas físicas, así como la eventual aprobación de un presupuesto para 2025 que incorpore el necesario giro en las medidas fiscales”.
El organismo también valoró “el compromiso de pasar a un régimen más basado en el mercado y el abandono del enfoque anterior de intervenir en los mercados de divisas paralelos y de futuros no entregables, que sólo drenan reservas y aumentan las vulnerabilidades”, así como la eliminación del “sistema opaco de control de las importaciones (en alusión al Sira/Sirase) y los esfuerzos para garantizar una resolución ordenada del gran exceso de deuda comercial”.
En ese punto, recomendó además proseguir “los esfuerzos para eliminar los MCP (en referencia a los distintos tipos de cambio) y las restricciones cambiarias [...], incluida la eliminación del impuesto sobre el acceso a las divisas para las importaciones en el transcurso de este año [...] y el régimen de incentivos a la exportación (que permite la liquidación en los mercados paralelos de divisas)”.
En cuanto a la política monetaria, el organismo sostuvo que “deberá ajustarse para apoyar la demanda de dinero y la desinflación”, al tiempo que consideró “necesaria una rápida transición a un nuevo marco de política monetaria y operaciones para fortalecer el papel de anclaje del Banco Central (BCRA)”.
También, el staff del FMI destacó los esfuerzos iniciales por aumentar la asistencia social para proteger a los más vulnerables, sobre lo cual dijo que “es posible que se necesite apoyo adicional en el futuro”.