El euro se vendió ayer a u$s 1,0044, al cabo de una jornada durante la que ambas divisas llegaron a cotizar a la par por primera vez en los últimos 20 años.

Paridad. El euro se deprecia frente al dólar, como consecuencia de las diferentes políticas monetarias.
Foto: AP
Un cajero cambia un billete de 50 euros por dólares estadounidenses en un mostrador de una agencia en Roma, el miércoles 13 de julio de 2022. El euro cayó el martes a la paridad con el dólar por primera vez en casi 20 años.
El euro se vendió ayer a u$s 1,0044, al cabo de una jornada durante la que ambas divisas llegaron a cotizar a la par por primera vez en los últimos 20 años.
Economistas y analistas financieros no ven factible un quiebre de la tendencia que ya lleva varios meses. En lo que va de 2022, el euro cayó 11% frente al dólar.
La pérdida de valor de la moneda de la Unión Europea se da en un contexto marcado por tres fenómenos: el rebrote inflacionario en la mayor parte de los países del planeta, la decisión de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos de aumentar la tasa de interés y el impacto en la economía europea de la invasión rusa a Ucrania, con alza en los precios y también menor provisión de petróleo, gas y alimentos.
Esta combinación generó un dilema entre las autoridades del Banco Central Europeo (BCE) en torno a la conveniencia o no de aumentar la tasa de interés de una forma similar a la FED, ya que si bien podría impactar de manera favorable en una desaceleración de la inflación, también podría profundizar el riesgo de una recesión.
Mientras que el banco europeo anunció que a finales de julio aplicará su primera suba en las tasas de interés desde 2011, con un alza de 25 puntos básicos, el norteamericano arrancó en marzo con una suba de 25 puntos y la siguió con otros 50 y 75 puntos en las dos reuniones siguientes.
“Me parece que la estrategia del BCE es un error, debería subir la tasa a los efectos de absorber más dinero y poder bajar la inflación; incluso la Unión Europea corre el riesgo de una mayor inflación que Estados Unidos por los problemas energéticos”, opinó el analista financiero Christian Buteler.
El economista Claudio Loser coincidió: “El BCE tiene que poner las tasas un poco más altas y permitir que esto haga que suba el euro, pero hasta ahora no ha dado señales en ese sentido”, indicó. Por esto, dijo, “los inversores están saliendo de los emergentes, ahora un poco también de Europa, y están yendo a Estados Unidos”.
Para el CEO de Carta Financiera, Miguel Boggiano, la FED “actúa como un bloque más compacto, pero el BCE tiene otros problemas, porque además de la inflación tiene que sostener la cotización de los bonos de deuda de algunos países de la UE”. Es decir que “tiene que prestar atención a la fragilidad crediticia de países como Portugal, Grecia, España y, sobre todo, Italia, que está teniendo un aumento en los spreads de rendimiento de sus bonos respecto de los de Alemania”.
Según Loser, “si la baja del euro y la inflación en Europa continúan, va a depender fundamentalmente de la situación en Ucrania, que ha hecho que los precios del gas y petróleo hayan subido tanto”.
“Sin embargo, ciertos precios internacionales que empezaron a generar inflación, como el petróleo, el gas y los alimentos, en las últimas semanas han estado cayendo en los mercados internacionales y eso puede reducir la presión inflacionaria”, acotó el economista.
Desde su puesta en circulación en 2002, el euro siempre tuvo una cotización superior a la de la moneda estadounidense. Esta fortaleza llegó, incluso, a niveles de u$s 1,60 por unidad durante la crisis financiera de 2008. Pero este año, el índice que mide el rendimiento del dólar frente a otras seis divisas, subió casi 13% y alcanzó durante el día de ayer un máximo de 108,56.




Por Martín Stoianovich