Sábado 13 de Octubre de 2018

A Walter Parnisari


Pobres, los libreros: antes

los lectores

iban a las librerías. Pero ya no van.

Aquellos que se interesan por un libro

en esta época sin libros

preguntan el precio por internet. Y el librero

(pobre librero) contesta. Aquellos que se "interesan"

de este modo por los libros

ignoran que para descubrir

hay que buscar sin rumbo

definido de antemano. Hay que entrar

a la librería

y mirar, abrir, hojear, quedarse

delante de una página

como se queda uno ante la amada

en el momento

que se desnuda: sin aliento. Y sólo después

preguntar el precio

del libro, que sin dudas

resultará impagable. Pero qué importa,

si ya habremos descubierto

el sentido de la vida

en aquella página, y al salir

de la librería, convertidos

definitivamente en otro

(aunque sin libros), tendremos

todo el futuro


para apagar el teléfono.

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