A Walter Parnisari

A Walter Parnisari
Pobres, los libreros: antes
los lectores
iban a las librerías. Pero ya no van.
Aquellos que se interesan por un libro
en esta época sin libros
preguntan el precio por internet. Y el librero
(pobre librero) contesta. Aquellos que se "interesan"
de este modo por los libros
ignoran que para descubrir
hay que buscar sin rumbo
definido de antemano. Hay que entrar
a la librería
y mirar, abrir, hojear, quedarse
delante de una página
como se queda uno ante la amada
en el momento
que se desnuda: sin aliento. Y sólo después
preguntar el precio
del libro, que sin dudas
resultará impagable. Pero qué importa,
si ya habremos descubierto
el sentido de la vida
en aquella página, y al salir
de la librería, convertidos
definitivamente en otro
(aunque sin libros), tendremos
todo el futuro
para apagar el teléfono.



Por Claudio Berón
