Un hombre que se levanta en el siglo XXII y se desplaza por una ciudad tecnológica; un cantante de cumbias que vuelve a su fama luego de un evento inesperado; un bibliotecario que llega a un pueblo en la pampa que queda cercano a Cruz Alta y en donde la biblioteca es el eje de una revolución cannábica. Jorge Yaconcick, autor de esos relatos, puso a su nuevo libro de cuentos Historias inauditas, nunca mejor elegido el título que presentará el miércoles 21 de junio a las 18 en el cuarto piso de la Biblioteca Argentina.
“Los pocos que me conocen como escritor, me conocen como poeta. Tal vez, porque ese fue mi ingreso al mundo de las letras y porque mis escasas publicaciones fueron mayormente de poesía: El bodrio, Mala praxis, Panfletos cimarrones. Exceptuando Del Señor sólo sueños, que es una prosa experimental compartida con el poeta Jorge Dipré”, contó Yaconcick, quien se gana la vida como médico psiquiatra: “Me dediqué además durante años a la historia de la psiquiatría“.
El escritor está instalado y ejerce su profesión en Marcos Juárez, Córdoba, y allí fue redactor y coeditor de un periódico tradicional de la zona. “Durante casi dos años escribí editoriales y artículos de toda índole, que se publicaban semanalmente. La obligación de tener que cubrir de relatos tal cantidad de espacio y darlos a leer fue una experiencia que modificó mi concepción de la escritura”, aseguró.
Historias Inauditas es ecléctico y el autor evidentemente jugó a ese lugar en su literatura. “Eclecticismo es un término que me parece muy adecuado para el libro, tanto desde el punto de vista formal como ideológico. En principio, lo es porque estos nueve cuentos son una selección de múltiples ensayos que, hasta donde alcanzaron su desarrollo, juzgué impublicables. Lo es también por gusto personal y por metodología. El eclecticismo es un concepto al que a veces se le da connotaciones negativas, sin embargo me parece que es una lectura muy precisa de mi libro”, sostuvo, y agregó: “La aspiración de Historias inauditas es ser ecléctico, en el sentido más puro del término”.
En el libro, editado por Ciudad Gótica, circulan nueve historias con el hilo común del suspenso y la sorpresa. “Adscribo a la teoría de Edgar Allan Poe que, en su Filosofía de la composición, nos enseña que a cada idea le corresponde su forma. Definirla y trabajarla es lo difícil. Por eso los relatos son diversos, porque cada uno requirió su propia investigación y una variedad de ardides técnicos para eliminar erudiciones y florituras, que desvían la atención hacia el autor, en pos de crear universos de sentido que intentan atrapar la atención del lector”, dispara Yaconcick.
Los tiempos de producción son también fundamentales: los relatos pueden envejecer, cosa que no ocurre en este caso. “El tiempo que demandó cada relato es diverso. En general, me lleva un tiempo exageradamente largo concretar un texto de ficción. Por ejemplo La carne, que es el cuento que abre el libro, la idea surge creo que en 2012, cuando hacía el periódico y una de nuestras preocupaciones eran los agrotóxicos”. Yakoncick amplía: “La forma narrativa que intuyo más conveniente: terror, drama, aventuras, comedia, poesía bucólica, ciencia ficción, western. Sería capaz de hablar infinitamente de la composición de cada texto, lo cual resultaría demasiado extenso y aburrido”.
Quien escribió sobre el libro a manera de contratapa fue el psicoanalista y escritor Juan B. Ritvo. De acuerdo con su experta mirada, el libro “es el puro placer de narrar que sin duda embarga al lector: no el placer de experimentar con el lenguaje de modo tal que el lector se desinterese de la trama y quede cautivado por el alarde estilístico”. Esa trama cautivante se suma a cierta erudición sutilmente manejada y a un uso de la lengua tan cotidiano y cercano como preciso.