Cultura y Libros

La pasión por el periodismo, de la mano del fervor por la revolución

La recientemente publicada biografía de Jorge Ricardo Masetti escrita por Hernán Vaca Narvaja narra con agilidad una vida de leyenda, que unió las letras con las armas.

Domingo 18 de Febrero de 2018

El nombre de Jorge Ricardo Masetti permaneció durante largos años en un cono de penumbras. El joven y audaz periodista argentino que en pleno desarrollo de la lucha revolucionaria cubana logró filtrarse entre las líneas del ejército de Batista, penetrar en la Sierra Maestra y entrevistar a Fidel Castro y el Che Guevara, para escribir después un libro de rasgos excepcionales, sin dudas pagó muy caro el precio de su elección política, la misma que causó su muerte en la intrincada selva salteña mientras lideraba el primer grupo que tomó las armas en la década del sesenta en la Argentina, el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP).

La reciente, documentada y amena biografía escrita por Hernán Vaca Narvaja y publicada por Sudamericana en una edición que incluye valiosas fotografías contribuye a poner otra vez sobre el tablero a un jugador tan controvertido como interesante. A Masetti, cuyo rastro se perdió para siempre en abril de 1964, cuando apenas tenía 34 años, le bastó tan breve lapso para dejar un mensaje contundente: hay que enfrentarse al sistema de la manera que sea, incluso con las armas en la mano. O si no, de acuerdo con el título de su único y memorable libro, limitarse a llorar.

Vaca Narvaja narra con agilidad los acontecimientos de la turbulenta vida del autor de Los que luchan y los que lloran (reeditado hace no mucho tiempo tras un largo período en el que sólo era posible encontrarlo, con mucha suerte, en las librerías de viejo). Para hacerlo, sigue en parte la huella de una obra precursora, Los orígenes perdidos de la guerrilla en la Argentina, de Gabriel Rot, publicada originalmente en el año 2000. Pero también apela a sus propias y valiosas fuentes.

El periplo de Masetti comienza en Buenos Aires, donde su temprana adscripción al nacionalismo (compartió ese espacio, entre otros, con el recordado Rogelio García Lupo y con el mismísimo Rodolfo Walsh) se mezcla con su pasión periodística, desarrollada desde temprano y unida a su incesante búsqueda de la gran nota, esa que lograría parar las rotativas.

La gran nota llegaría cuando, acuciado por la curiosidad e impelido por su notoria osadía personal —era conocido por su valentía— parte hacia Cuba, donde tras decenas de peripecias logra, en medio de la guerra, entrevistar nada menos que a Castro y Guevara. Con este último construirá, además, una sólida amistad.

Pero la hazaña de Masetti no termina allí: como la transmisión radial de los reportajes no había llegado a la Argentina, ya instalado en La Habana volvió a transitar el peligroso camino hacia la Sierra y repitió —ahora exitosamente— las charlas frente al micrófono con los dos legendarios líderes. Para entonces Masetti había tomado partido y se había convertido en un revolucionario más.

Una vez concretado el triunfo de la guerrilla, en 1959, el mayor aporte de Masetti a la Revolución será la puesta en marcha de Prensa Latina, la agencia informativa que peleará exitosamente con los tanques del rubro, de la mano de su infatigable acción personal en la conducción y plumas excepcionales como las de García Márquez, Onetti, Plinio Mendoza, Paco Urondo y los ya citados Walsh y García Lupo.

Después, todo se precipitará hacia un final dramático y oscuro en las entrañas de la jungla salteña, cerca de Orán. Sin dudas, su evaluación política (así como la de su jefe Guevara) de la realidad argentina estuvo lejos de ser certera. Pero el talento y el coraje de Masetti sobreviven a sus errores. Este libro lo pone de manifiesto.

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