La injusticia, sin embargo, comenzó a amainar lentamente y el reencuentro con su legado político e ideológico dio paso a la difusión de su nutricia, valiosa obra.

La injusticia, sin embargo, comenzó a amainar lentamente y el reencuentro con su legado político e ideológico dio paso a la difusión de su nutricia, valiosa obra.
Esencialmente poeta, pero también sólido periodista y narrador, Paco —quien en el momento de morir tenía 46 años— es emblema de una época que no vaciló. Y esa característica impregna, acaso, toda su producción.
La editorial porteña Adriana Hidalgo viene cumpliendo, con la sobria calidad que la caracteriza, una tarea de gran valor para la literatura argentina y latinoamericana: la publicación de la obra completa del santafesino. Y así, tras la edición de la Obra periodística, la Obra poética, la novela Los pasos previos y Todos los cuentos, acaba de lanzar —bajo el cuidado de Osvaldo Aguirre— los Ensayos.
Este volumen de la llamada Biblioteca Urondo incluye textos de variada procedencia. Desde reseñas, reportajes y artículos difundidos por revistas y periódicos hasta materiales de mayor densidad y compromiso, el libro refleja con nitidez el pensamiento de Paco en el terreno literario, donde algo debe quedar de entrada muy claro: si bien lee con gran atención el texto, nunca deja de tener en cuenta y darles crucial importancia a las circunstancias que entornaron su creación.
Contundente, el autor de Del otro lado (poemario publicado por la rosarinísima Vigil en 1965) no se priva del cuestionamiento y abre fértiles terrenos de debate en un espacio hoy regido por críticos carentes de fibra. En el texto de mayor importancia del volumen, Veinte años de poesía argentina, 1940-1960, concreta un jugoso balance de una época de gran riqueza. Allí examina, con una bienvenida mezcla de rigor y frescura, a la generación del 40 —a la que previsiblemente demuele—, los grupos nucleados en torno de las revistas Arturo y Poesía Buenos Aires —este último liderado por los recordados Raúl Gustavo Aguirre y Edgar Bayley— y los poetas surrealistas —encabezados por el rosarino Aldo Pellegrini— para desembocar en un capítulo final, "Perspectivas", donde el análisis sociológico y político se torna filoso, de gran interés para el lector contemporáneo.
Como auténticas perlas del volumen deben ser consideradas las entrevistas a García Márquez y Lezama Lima, plasmadas en personal estilo.
Y para terminar, se transforma en un interesante complemento la serie de notas y reportajes donde el propio Urondo es la figura central.
Estos Ensayos permitirán a quien los lea profundizar el conocimiento de un protagonista clave de la literatura nacional en una época histórica muy distinta del presente.
Atrapante radiografía
de un oscuro fanatismo
El barrabrava, de Fernando González. Sudamericana, 320 p.áginas, $329..
Piedra, palo, trompada, cintazo, sevillana, revólver. El gusto de la adrenalina inundando la boca, las ganas de pelear, de destruir, de romper, de meter miedo. En esta novela atrapante, Fernando González une sus enormes dotes de narrador con su oficio de periodista y desarma, como las piezas de un reloj, el alma de un violento. El resultado es esta radiografía implacable del fanático y del funcionamiento de las temidas barras del país como nunca nadie lo hizo.



Por Claudio Berón
