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La gran despedida del maestro Manolo Juárez: su obra completa ya está disponible en plataformas digitales

El músico falleció el 25 de julio a los 83 años. Previo a su internación estaba trabajando en la remasterización y recopilación de sus discos, para el lanzamiento en conjunto. Su hija, Mora, quien comandó el proyecto desde el inicio, habló en exclusiva con ConTacto.

Jueves 19 de Noviembre de 2020

Manolo Juárez es considerado uno de los artistas más influyentes de la música popular argentina. Pianista, intérprete y compositor ecléctico, incursionó en el folclore, tango y obras de cámara, sinfónicas y para instrumentos.

El 6 de noviembre se realizó el lanzamiento de su obra completa, un recorrido por toda su historia. Este hecho tuvo un plus: el proyecto que el músico ideó junto a su hija, Mora Juárez, salió a la luz meses después de su fallecimiento. El artista fue internado por una insuficiencia cardíaca, contrajo covid-19 en la institución de salud donde fue atendido y murió unas semanas después, mientras permanecía hospitalizado.

Mora comenzó a trabajar de manera azarosa como productora de su padre a los 17 años, con el disco “Grupo de Familia” e hizo de eso su profesión. Su relación laboral y familiar era muy buena. Hoy lleva la voz cantante de este trabajo para que el legado del gran maestro siga vivo.

¿Cómo surgió la idea de hacer el lanzamiento de la obra completa de tu padre?

Con Manolo empezamos a recuperar los derechos de la obra 12 años atrás. La mayoría de los discos estaban descatalogados, no tenían ediciones. Siempre es un tema lo relacionado a los derechos discográficos, más con discos tan viejos. Eso nos llevó bastante tiempo pero lo logramos. Ahí quedó en suspenso. A partir del comienzo de la pandemia surgió la oportunidad de editar todo ese catálogo que estaba parado. El proyecto se fue construyendo mientras lo hacíamos.

¿Sumaste material adicional?

Cuando empecé a darle forma de la idea de publicación le pedí a él que grabemos unos videos para las promociones de los discos y eso terminó desencadenando en otras grabaciones y charlas que excedieron el tema y dejamos que vaya sucediendo. En paralelo me puse a trabajar con todo el archivo documental de él, de recortes periodísticos y programas de mano. A partir de esos diálogos y el trabajo en la producción sobre la obra terminé pensando en la idea de un catálogo que exceda la edición de la música y que establezca un diálogo con esos archivos y la base documental de él.

Mientras lo creaban, ¿la idea siempre fue darlo a conocer?

Eso lo hablamos, lo convenimos, pensamos en las fechas de lanzamiento. Si bien yo comando el proyecto, siempre fue muy conversado. Después pasó lo de su partida y eso modificó mucho. En principio, empezaron a surgir otras cosas. De pasar de trabajar con esa base de archivos, empezamos a trabajar junto a mi mamá en parte de su archivo de la biblioteca y aparecieron grabaciones inéditas, mucho material de partituras y a ampliarse el proyecto.

Muchas veces este tipo de homenaje se hace tras el fallecimiento del artista, pero en este caso Manolo dio su aprobación y deseaba que salga a la luz…

Sí, todo. Además, él llegó a decir cosas como qué disco quiere que se edite en formato físico o cuáles son sus obras de música de cámara que más le interesan que se difundan. Llegamos a eso.

¿Cómo se puede acceder?

Lanzamos los 13 discos de música popular, desde el “Trío Juárez” de 1970 hasta el último del 2012, “Manolo Juárez Cuarteto”. Están todos sus discos. También hay parte de su obra sinfónica y de cámara, que era un archivo de grabaciones de él, que nunca fue publicado. Es la primera vez que se da a conocer todo este costado de Manolo. Eso está disponible en todas las plataformas digitales, que está en relación con una página web que funcionará en el tiempo como un catálogo más grande, pero que en primera instancia se encuentra toda la información relacionada a los discos, que en general en las plataformas no está, y textos críticos y analíticos sobre la obra de él y su trayectoria.

¿Sentís que este proyecto fue como una despedida?

Es algo que vine pensando en este tiempo, que sin saberlo nosotros desde marzo hasta que se internó iniciamos un proceso que tuvo que ver con una despedida y también conocer más la obra de él, su punto de vista, ir un poquito más a fondo para después pasar a ocupar un poquito más este rol de ir difundiendo su obra.

¿Qué crees que hubiese sentido al ver el trabajo terminado?

Esto es algo que siempre desee hacer rápido para que lo disfrutara en vida, porque siempre creí que los homenajes o los gestos de admiración y cariño tienen que ser así. A veces se llega y a veces no. Creo que todo el paso previo al lanzamiento lo disfrutó mucho. Lo pondría re feliz. Lamento que no lo haya disfrutado, porque estaría chocho hablando con todo el mundo.

¿Cuál era su obra preferida?

Hablaba mucho de “Chacarera sin segunda”, como tema que le parecía interesante sumada a la anécdota que tenía con el Mono Villegas. Lo tomaba como una confirmación de lo que se había modificado el folclore, como es la forma abierta, lo sentía como un logro. De los discos le gustaba mucho “Tiempo reflejado” y “De aquí en más”. En estos diálogos surgió que “Trío Juárez”, que fue su primer disco, lo sentía como ingenuo, y hablamos sobre la frescura y el tratamiento de sus temas de folclore, que pasó a parecerle maravilloso. Y uno de los discos que estaba hace muchos años con deseo de editar, y apenas se pueda lo vamos a hacer, es de una formación que tuvo a inicios del 2000, que se llamaba Manolo Juárez Quinteto, que era como un folclore más “power”, más electrónico y muy interesante. Tuvieron un intento de grabar un disco y quedó inconcluso. Pudimos rescatar esas muestras de audio y quedarían como unas grabaciones encontradas.

¿Y para vos?

A mí la obra de él en general me gusta toda. Tengo momentos, por ejemplo, en este último tiempo, el tema “La última palabra”, del disco “De aquí en más”, me mata. “Siete de abril” y “Zamba de Lozano”, que hay un solo de Dino Saluzzi tremendo. Me gusta mucho el disco “Grupo de familia”, “La tristecita”, “Presencia del diablo”. Hay una versión de “Tarde de invierno” que pasé a tenerlo en un primer lugar: “El que nunca se va”. Me pasa que siento su música muy emotiva, cosa que no me pasaba antes. Siempre me gustó, me parecía un tipo con mucha profundidad, pero ahora lo siento mucho más profundo emocionalmente. La forma de tocar, los arreglos que tiene, de repente hace un cambio de notas que es como si te pusiera el dedo adentro y bueno… Estoy redescubriendo su música.

Tu padre falleció en un momento en que había muchísimas restricciones por el aislamiento. La pandemia hizo que mucha gente muera en soledad y que los seres queridos no puedan acompañarlos ¿Cómo fueron esos últimos días?

Es una de las peores cosas que nos trae el aislamiento y la pandemia, muchas las veremos con el paso del tiempo. Los que quedamos, las familias y también algunos que quizá no murieron, pero quedaron en muy malas condiciones, pasamos a ser casi víctimas de una tragedia. Durante mucho tiempo no se habló del tema y ante una situación crítica como fue en este caso la muerte de mi papá u otras donde se alzó la voz, produjo un efecto rebote en la sociedad y la gente empezó a hablar. Nadie se hacía cargo de eso y tampoco se dimensionó todo lo que está alrededor de la muerte: el no poder despedir, no poder realizar los rituales de los cuales las sociedades necesitamos, estar aislados de los seres queridos, no tener una contención emocional provista por las obras sociales, ni por el estado.

¿Pudieron estar con él después de que lo internaron?

La partida de mi papá fue muy dura. Tuvimos la bendición de poder despedirnos de él, que no es el caso de la mayoría. Eso me hizo un cambio fundamental en lo siguiente que venía que es el duelo. Es un entramado muy complejo. Todavía estamos a tiempo, podemos modificar la ley y el protocolo universal para que todos los argentinos podamos tener los mismos derechos.

El motivo de su hospitalización no fue por tener covid-19…

Fue internado por una afección cardíaca. Estuvimos comiendo pizza la noche anterior y estaba escribiendo música. Directamente fue a terapia intermedia y le realizaron estudios. Le tenían que poner un cardiodesfibrilador y en el prequirúrgico saltó que tenía covid. Pensé que no iba a vivir con todas las enfermedades preexistentes y requerimiento de apoyo que tenía en su vida cotidiana. Fue asintomático. Le puso mucha garra. El mismo sistema de salud que no prevé las urgencias que los familiares sí vemos (que es que no aguantan más, que hagamos lo posible para que se vayan) hizo que fuera perdiendo intención, fuerza, se fue dejando, hasta que lo vimos a los días y vino el desenlace final.

¿Le temía al coronavirus?

Su miedo era lo que iba a traer la pandemia relacionada a la pobreza. Es lo único que lo entristecía. Y siempre manifestaba que lo bueno es que la situación nos agarró a todos juntos.

¿Te quedó algo por decirle?

No, me pude despedir un montón ese día que estaba muriendo. Le hablé mucho al oído. Hubiese deseado haberlo disfrutado más de lo que lo hice, te diría casi de empalagosa. Me quedé con las ganas de tocarlo, de compartir más momentos y escuchar música juntos. Por ahí decirle más seguido de que lo quería. Teníamos una relación muy linda. Estoy segura que él me escuchó.

¿Cómo lo definirías?

Es un grande, un inmenso, un ser generoso, amiguero tremendo, que siempre se preocupó por los demás, por causas y alguien muy importante. Un ser muy cariñoso y protector con la familia.

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