Aunque sea una repetición, veo que la seguridad se va perdiendo en la Nación, pese a todos los esfuerzos por erradicar el mal. Todos los días se incrementan los robos y las muertes. Hay funcionarios que estiman que está mal dar a conocer la inseguridad, las muertes, los robos, pero hablan siempre protegidos por su custodia o sus autos blindados. El que camina, va en bicicleta, en su auto, va a la buena de Dios. Si tiene suerte, le roban las zapatillas, lo dejan sin ropa, sin bicicleta o sin auto, y el comentario positivo es que "tuvo suerte, no lo mataron". Me impactó la muerte del fiscal federal Alberto Nisman; me hace recordar a los libros que leí en mi juventud de misterio, muerte y terror. En fin, creo que todo el tema de seguridad se está escapando de las manos de los responsables de terminar con este estado de locura. Han asaltado a profesionales, artistas, funcionarios, policías, no se ha salvado nadie del pueblo. Hoy leyendo, como todos los días, el diario La Capital (22/1/15), veo un título: "Daniel Vila sufrió un violento intento de robo frente al canal América". Y luego escribió en una red social: "Motochorros en la puerta de América. Me resistí. ¿Cuántos hechos como este hay por día en este país? Sano y salvo…". Todo esto sucedió en la puerta del canal, en un horario normal, pasadas las 15. Por regla general, el que se resiste al robo de un motochorro recibe un balazo como mínimo. Daniel tuvo la protección del Señor y se salvó. Vivir esperando la protección de Dios para volver a su casa o al trabajo, no da paz al espíritu. Lástima de un país poderoso por la naturaleza. Tenemos todo, nadie nos puede superar. Necesitamos funcionarios que resuelvan el problema y pasamos al frente. Doy un ejemplo. Los motochorros se eliminan rápido. Las fuerzas de seguridad que controlan si llevan casco o los papeles en orden, tendrían que agregar la revisación de portación armas. Si no está autorizado, a la cárcel. Si tiene antecedentes, dos años adentro; sin antecedentes, un año. El policía que hace la vista gorda y deja pasar a un presumible motochorro armado debe ser procesado, porque está permitiendo un futuro hecho delictivo. En este país los derechos humanos son para los delincuentes. Los presos deberían salir libres después de aprender un oficio, saber leer y escribir, ser ciudadanos de bien, no mejores delincuentes. Hay notables profesionales que defienden a los que roban y matan inocentes, no sé si están convencidos, viven en otro mundo o tienen otros intereses. Observen. El pueblo vive entre rejas y si puede tiene perros bravos, que no pueden mandar a entrenar porque no les alcanza para comer. Si les entran chorros, pierden lo poco que tienen o la vida. Los garantistas de los chorros no abren la boca, creo que son más responsables que los chorros analfabetos. Será cuestión de esperar, pero no olvidemos la historia: los pueblos esperan y un día una gota rebalsa la copa. Dios ilumine a los que dirigen la República para que tomen las medidas drásticas que se necesitan.

























