Desde aquella desafortunada reunión allí por 2001 con el antiguo consejo directivo del Colegio de Escribanos de la 2ª Circunscripción Rosario hasta el día de la fecha ha pasado mucho agua por el puente. En aquella ocasión los escribanos aspirantes a tener un registro notarial solicitábamos al Colegio de Escribanos que se nos respetara el orden de lista de matriculados y así evitar que cada año al vencer nuestras respectivas matrículas, cayéramos inexorablemente al último lugar. Fui un escribano víctima de aquel sistema durante cuatro largos años. Cada año que quedaba primero en la lista de matriculados aspirantes a registros notariales, debía esperar que algún escribano falleciera o se jubilara para acceder a un registro, casi una utopía; situación esta que se prestaba a hacer "acuerdos comerciales por registros" ante el vértigo de perder el lugar en la lista y caer, cosa realmente repulsiva, pero que de hecho sucedió. Esto pasó durante años dentro de un sistema en donde si bien la matriculación era anual (así lo establecía la ley notarial 6.898), sin embargo no se respetaba el orden de lista de aspirantes en espera y al rematricularnos caíamos pasando otra vez al último lugar y así sucesivamente y por años. Si esto no hubiera sucedido y el Colegio de Escribanos en aquel año 2001 y posteriormente nos hubiera dado a los matriculados la razón, se hubiera evitado esta bola de nieve que terminó con cientos de nuevas creaciones de registros y la promulgación de la ley de concursos para cargos notariales. Destaco la incondicional ayuda del sector político. Me gustaría dar nombres de dirigentes capaces, tales como los diputados Mario Esquivel, Lucrecia Aranda, Lamberto, Liberati, entre otros, quienes con su invalorable ayuda y proyectos lograron descomprimir la situación y poder así hacernos llegar a buen puerto. Mi deseo ferviente es que a partir de abril se aplique esta ley de concursos, que los mismos sean transparentes, que no haya "acomodos", cosa común en nuestra Argentina de hoy, y que al fin podamos decir que la justicia triunfe por sobre los caprichos de quienes durante años nos hicieron la vida imposible a los escribanos jóvenes y nos impidieron conscientemente trabajar dignamente en el ámbito notarial.
Arturo Manuel Guaita
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