Hay que bajar la mirada a las sucias veredas, convertidas en letrinas de los perros con y sin dueños. Y esto sucede en todos lados, aun en pleno centro de Rosario. Con los perros vagabundos sin dueño, la Municipalidad debería asignar un predio a la Sociedad Protectora de Animales para que allí se los cuide, vacune, desparasite y luego los pongan en exhibición para que personas interesadas en cuidarlos y tenerlos se los puedan llevar a sus casas. Además debería la Municipalidad al vacunar contra la rabia entregar una chapa identificatoria de cada perro a su dueño, entregando bozal y traílla, así como una palita plástica con cubo de residuos para que sea obligatorio que al pasearlos el dueño limpie el lugar ensuciado por su perro. Las medidas higiénicas son la base de la salud pública y es imperioso tomar medidas para todos los perros, con dueños y sin dueños, a fin de mejorar su calidad de vida y la de los seres humanos que tenemos derecho a vivir sin contaminación y poder pasear a nuestros hijos sin peligro de ser mordidos por canes sueltos, ya sea con dueños o sin dueños.



















