El sábado 22 de diciembre nos arrebataron injustamente la vida del "Cabe", Sebastián Ariel Cichero. El "Cabe", después de conversar con su madre, partió alegre de su casa a comprar la bermuda del club de sus amores, esa bermuda que la noche anterior soñaba vestir por las veredas de nuestro barrio. Jamás imaginaría que a pocos metros de su casa le robarían la alegría tan arbitrariamente, y cercenarían tantos sueños por los que luchaba, se esmeraba, educaba y crecía. Su figura "angelical" —con rulos rebeldes— quedará inscripta en nuestras apagadas retinas; sus actos —humildes, de compañero y amigo leal— serán recordados en cada esquina, en cada cancha de fútbol cuando se pronuncie la palabra amigo. Su incondicional amor por Newell´s latirá cada domingo en la tribuna del Coloso; su inmaculada inocencia será testimonio de pibe bien por el resto de los días; y su amor, ese que tan generosamente supo brindar sin condiciones ni límites, seguirá iluminando nuestros corazones en los momentos más difíciles. No encontraremos nunca sentido a lo sucedido. Las preguntas superan nuestra razón, y la desesperación por no tenerlo entre nosotros nos atormenta. El 22 de diciembre una parte de nosotros se fue con este ángel. Pero estamos de pie, porque no aceptamos que su partida sea un número más en las estadísticas y crónicas policiales. Y porque el "Cabe" no lo merece. Por eso exigimos justicia. Saludamos el actuar de los señores y señoras jueces, que comprometidos con la labor que les encomendó el pueblo, han realizado las actuaciones necesarias para esclarecer públicamente el asesinato cometido, y condenar a los responsables de semejante aberración. Y les solicitamos que continúen la labor iniciada, garantizando que no exista impunidad, porque entendemos que las instituciones democráticas son las que deben velar por la vida y la realización de la Justicia. Nuestra misión es mantener viva la memoria del "Cabe". Y también advertir a los violentos de siempre que no admitimos sus condiciones. No aceptamos que nuestras vidas y las de los más jóvenes sean siquiera amenazadas. Queremos vivir como verdaderas personas libres.



























