Esta es una sincera carta para todos los lectores de una humilde ciudadana que el 1º de febrero, a las 15.29, se presentó con su hijo adolescente en la comisaría 14ª de barrio Belgrano, para denunciar un hecho delictivo sufrido por el menor en las inmediaciones de su domicilio. Quiero agradecer de manera especial el respeto, el buen trato y la contención del personal de dicha comisaría y en particular al oficial ayudante Mario Bordón, quien nos hizo entender la importancia de radicar la denuncia. Esta es la única arma con que contamos los ciudadanos honestos para defendernos de la delincuencia. No le demos impunidad a los delincuentes, hacer la denuncia es poner en marcha el engranaje de la justicia y darle a la policía las herramientas necesarias para actuar.



























