A medida que un chico crece va adquiriendo conocimientos, experiencias y prácticas para desenvolverse en diversas actividades humanas. Esta mítica plena ecuación juvenil parece ubicarse, en futuras etapas de la vida, como un referente inalcanzable, y por ese motivo, desalentador. Sin embargo, en la esfera mental si el ser humano se anima a derribar algunos mitos, puede obtener un excelente rendimiento en su desarrollo personal. Con una analogía ilustraré lo planteado: el planeador es una aeronave con estructura de avión, pero sin motor, que logra sustentarse y avanzar utilizando las corrientes de aire cálidas, que son ascendentes. Aunque resulte contradictorio, podríamos decir que esta curiosa aeronave gana altura mientras desciende. Lo que ocurre es que, al no contar con un motor que la impulse y le permita generar la imprescindible sustentación, lo hace de otro modo: desciende de manera constante para obtener la velocidad mínima para sustentarse en el aire. Pero este aparato fue concebido así, aerodinámico, liviano y sin motor, para que pueda en determinadas condiciones desplegar su función esencial, que es la del ascenso. Cumple dicha función volando en círculos dentro de alguna corriente ascendente. Estas corrientes suben más metros por segundo que los que el planeador necesita perder sistemáticamente para poder volar; entonces la ecuación resultante es positiva. Este efecto paradójico que vimos en el planeador resulta central en la vida humana, ya que es esencialmente cultural: el hombre nace y se desarrolla en un medio simbólico. Y esta trama simbólica le permite "ascender" o "descender", generalmente en consonancia con las valoraciones sociales. El conocimiento, la experiencia, la creatividad, las habilidades y la sabiduría son algunos de los principales recursos con que cuenta el hombre en su ascenso simbólico, contrarrestando su constante declive biológico. Frecuentemente las circunstancias y los condicionamientos psicoculturales predisponen al sujeto a disminuir la intensidad o integración de su aprendizaje vital y/o profesional, haciéndolo salir de la "corriente ascendente" en la que tal vez durante gran parte de su vida logró mantenerse, y podría aún continuar haciéndolo. Es así como el declive natural podría envolverlo definitivamente con sus tentáculos.





























