En estos días, la llegada de las golondrinas puso un marco inusual, colorido, en un vasto sector de nuestra ciudad. Su rauda aparición y su cronología horaria, despertaron como tantas veces la curiosidad general, que impulsaba comentarios sobre la sabiduría de los pájaros. Este concepto incuestionable puede trasladarse a la gran diversidad de especies animales que pueblan el planeta, y que nos impulsa a determinadas reflexiones. Si el hombre comete delitos atroces, como trasciende casi cotidianamente, debe terminar, justicia mediante, recluido y privado de su libertad; pero, ¿qué delito cometen los pájaros para que personas desaprensivas las encierren en jaulas? ¿Por qué se los condena a tener por cielo un techo de alambre? ¿Tal vez cometan el delito de cantarle a la libertad? El hombre que ha sido dotado por la racionalidad, se equivoca frecuentemente con los animales; actúa impulsado por la crueldad. Abrigo la esperanza de que alguna vez pueda convocarse a una suelta masiva de estos envidiables seres alados. Entonces sí, aquella orquesta de pájaros que alguna vez creó y fue fruto de la inspiración de Leticia Cossetini, nos dará conciertos desde la inmensidad.



























