El descubrimiento de América, las dos guerras mundiales, la llegada del hombre a la Luna y el accidente de Chernobyl fueron acontecimientos que conmovieron al mundo.
El mediador argentino Rafael Grossi es titular del Organismo internacional de Energía Atómica.
El descubrimiento de América, las dos guerras mundiales, la llegada del hombre a la Luna y el accidente de Chernobyl fueron acontecimientos que conmovieron al mundo.
En la central nuclear de Chernobyl en Ucrania, se recalentó el reactor Nº 4 y estalló provocando un escape radioactivo que produjo numerosas víctimas. Ello sucedió el 26 de abril de 1986 y hoy, después de 36 años, otra planta nuclear en la misma región tiene en vilo a los países pero no por posibles cuestiones operacionales, sino en virtud de la guerra que sostienen Rusia y Ucrania.
Se trata de la central nuclear más grande de Europa ubicada en Zaporiyia, en el sureste ucraniano. Sin embargo, los expertos afirman que el riesgo no radica tanto en el bombardeo de la planta, dado que sus reactores están bien protegidos físicamente, sino en la interrupción de la energía eléctrica externa que impediría la refrigeración de los reactores con las letales consecuencias conocidas.
Por ello el ingeniero y diplomático argentino Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea), está manteniendo conversaciones con los presidentes de Rusia y Ucrania: Vladimir Putin y Volodomir Zelensky.
Grossi tiene una trayectoria de importantes éxitos en cuestiones de mediación internacional, por lo que se confía en que obtendrá buenos resultados. Se espera que así sea porque si esa central nuclear llegara a explotar, sus nefastos resultados serían varias veces mayores a los de Chernobyl.
En ese sentido, el gobierno ucraniano manifestó que si estallara esa central (hoy tomada por el ejército ruso) sería el fin de Europa. Los especialistas insisten en que el mayor peligro consiste en los cortes de energía eléctrica exterior, que podrían ocasionar la falta de la imprescindible refrigeración de uno o más de sus seis reactores.
El mundo espera que Grossi logre un nuvo acierto en su gestión de acercar a Rusia y Ucrania. Su misión es de inmensa importancia porque la Federación Rusa advirtió que si la Otán se declara a favor de Ucrania podría desencadenarse una III Guerra Mundial. Los argentinos adherimos a la confianza global que inspira Rafael Grossi.
Edgardo Urraco




Por Leandro Garbossa