Desde hace unas semanas se leen cartas de lectores y noticias tratando el tema del autódromo municipal con un supuesto reciclado valorizado en más de 5 millones de dólares. Al parecer, una idea bastante precipitada ya que la realidad de esa zona de Fisherton es distinta a la de 20 años atrás, cuando se podía observar desde el autódromo los interminables terrenos baldíos que llegaban hasta el aeropuerto. La urbanización y el crecimiento de esa zona es evidente. Ya se ha transformado en una zona con identidad propia en Rosario, como si fuese una pequeña Holanda dentro de la ciudad. El autódromo está rodeado por el Bosque de los Constituyentes, la avenida Jorge Newbery, dos barrios y el arroyo Ludueña, por lo que la posibilidad de expandirlo es nula. Además requeriría una gran inversión con el resultado de más ruido para los vecinos, un emparchado del autódromo para calmar ansias de los amantes de los fierros y un Bosque de los Constituyentes perjudicado por los gases tóxicos, todos los lados pierden. Sabemos que reciclar no es conveniente, amén de que se estará reciclando algo con una imposible expansión futura condimentado con interminables reclamos de los vecinos. Propongo a los ediles que planteen la posibilidad de invertir esos 5 millones de dólares en un más grande y nuevo autódromo alejado de la ciudad –tal vez por la zona de la General Motors– y pensado a futuro, incorporando los estándares de calidad de una gran pista de competición como Rosario debe mostrar al país. En el TC 2000 hay un gran mercado para las arcas de la ciudad que está siendo desaprovechado. El actual autódromo podría ser transformado en un gran centro deportivo para uso de alguna categoría de ciclismo e incorporar otros deportes. Podría ser utilizado para crear un gran parque estilo Alem, con algún lago artificial, plazas, lugar de esparcimiento, etcétera. En fin, muchas ideas pueden ser analizadas antes de invertir semejante suma de dinero en un autódromo literalmente muerto y revivirlo al mejor estilo Frankenstein. Cerca de allí muy posiblemente en un futuro cercano se construya un centro comercial, por lo cual debemos dejar de ser egoístas pensando en retener el actual y no muy satisfactorio autódromo y debemos tener una visión futura para construir una Rosario mejor planificada y diseñada urbanísticamente. Los vecinos de Fisherton estarán eternamente agradecidos, como también los amantes de los fierros. Todos ganaríamos, y Rosario como ciudad aún más.





























