Nuestros abuelos decían que no sólo hay que serlo, sino parecerlo; y oía y veía al Chaqueño Palavecino, ¿representativo? cantante folclórico (desde sus atuendos tan nacionalistas) y me pregunté: cómo puede ser que nuestra condición cultural sea tan ambivalente... Me basta imaginarlo y solo veo una pintura surrealista. Ese hombre telúrico del Chaco va conduciendo una cuatro por cuatro por el impenetrable Chaco, alrededor de esos pobres coterráneos hambrientos e ignorantes: sus más fieles seguidores. Cuántas frustraciones escondidas llevamos, que nos hacen quedar expuestos en lo peor de nosotros... Más allá que con su dinero cada cual hace lo que le parece, hay acciones que hacen que a personas públicas uno las deje de admirar. Por suerte Yupanqui siempre fue coherente. Todo lo que reluce no es oro...
Marcelo Street
[email protected]



























